domingo, 31 de agosto de 2014

CAPÍTULO 20

EN ANTERIORES CAPÍTULOS...

-Valeria: ¿Y tienes el de su novia? –Pregunta.
-___: ¿Tiene novia? –Pregunto. Ríe y asiente. -¿Cómo se llama? –Digo cogiendo el móvil.

Tal vez tengo su número.

-Valeria: Silvia Marco –La miro y frunzo el ceño-.
-___: ¿Es familiar de Carlos o algo? –Pregunto a la vez que busco su número por mis contactos. Esta niega con la cabeza y ríe-. ¡Aquí está! ¡Lo tengo!

-Valeria: ¿Y a qué esperas para decirle algo?

CAPÍTULO 20 - ''No me sentía vivo''

Me hago una coleta alta y me miro en el espejo. Las ojeras se ven. Me maquillo para que no se noten, y por una parte, puedo reducirlas un poco, pero aún se siguen viendo. Suspiro y paso la lengua por mis labios. Cojo aire y salgo del baño. Valeria está viendo la tele.
-Valeria: ¿Ya te vas?
-___: Sí. Hemos quedado en... -Miro el reloj. -En cinco minutos en la cafetería de la esquina de casa. -Esta asiente y me da un abrazo.
-Valeria: Mucha suerte. -Sonríe.
-___: Gracias. -Suspiro. -La necesitaré. -Le devuelvo la sonrisa y cojo mi bolso. Salgo de casa y cierro la puerta con llave.

NARRA DAVID

-David: ¿De verdad que no te importa que quede con ___? -Pregunto. Esta hace una mueca con los labios y sonríe haciendo que se vean pequeñas arrugas por sus ojos.
-Silvia: Ya hemos hablado de esto, David. -Sonríe. -Te quiero demasiado. -Suspira. -Sé que sigues queriendo a ___. Cuándo hablas de ella, te brillan los ojos, David. Sé que me quieres. Pero a ella... -Suspira. -A ella la amas. Y sé que ninguna chica podrá cambiar esto. Yo lo he intentado, pero... pero es imposible. Ella ha marcado tu corazón cómo nadie lo ha hecho. -Se acerca a mí y yo pongo mis manos en su cintura.
-David: No quiero nada con ella. -Le miro a los ojos. -Te amo.
-Silvia: Házmelo creer. -Cierra los ojos fuertemente, para luego mirarme con lágrimas en los ojos. -Hazme creer que es verdad lo que dices.
-David: Llego tarde. -Digo mirando el reloj del comedor.
-Silvia: Lo suponía. -Ríe y se seca una lágrima que baja por su mejilla.
-David: Lo siento, de verdad. -Me acerco a ella y beso una de sus mejillas, haciendo que una de sus lágrimas que bajaba por ahí, desapareciera. -Luego hablamos, ¿vale?
-Silvia: Claro. -Sonríe y asiente. -Adiós.
-David: Adiós, preciosa, y no llores. -Le doy un beso corto en los labios y salgo de casa, cerrando la puerta.
Dios mío de mi vida. Hoy no es mi mejor día.

NARRADOR OMNISCIENTE

La chica se encuentra sentada en la cafetería, mientras se muerde impacientemente las uñas de las manos.
-Camarero: Hola, ¿Qué desea? -Dice el camarero apareciendo mientras con una mano tiene una libreta y un bolígrafo. Le sonríe.
-___: Estoy esperando a alguien. -Le sonríe al chico, y este imita su gesto.
-Camarero: Claro, perdone. Avíseme cuándo venga su acompañante, por favor. -Esta asiente con la cabeza y el hombre se retira. La chica coge su móvil que está dentro de su bolso y fue dónde están todos los mensajes.
''Silvia, soy ___. No sé si me conocerás. Pero... bueno. Yo no te conozco. No sé que me ha pasado. No sé nada de mi pasado. Y creo... creo que David, o sea, tu novio, forma parte de mi pasado. Si pudiera contactar con él... Te lo agradecería'' Lee. Era el primer mensaje que le envió después de que Valeria le dijese que le hablara.
''Hola, ___. David estará encantado de quedar contigo, y así, poder aclararte todas las dudas que tienes sobre tu pasado. ¿A las 17h te va bien en la cafetería ''La Rambla''?
''Claro. Muchísimas gracias. A las 17h estoy ahí. Besos''. Lo lee y suspira.
Son las 17:07. Ya llega tarde.
Cinco minutos más tarde, sigue sin aparecer. La chica se empieza a desesperar. Se levanta de la silla y cuándo está dispuesta a irse, un brazo la detiene.
-XXX: Siento llegar tarde. -La chica se da la vuelta y se encuentra con un chico moreno, con el pelo revuelto. Lleva una camiseta blanca y unos pantalones tejanos apretados. -___.
-___: David. -La chica se queda parada. Quieta. Sin decir nada. Está demasiado asustada con toda esta situación.
-David: Has cambiado mucho. -Sonríe.
-___: ¿Tú también? -Dice la chica mientras hace una mueca graciosa. David sonríe mostrando sus perfectos blancos dientes.
-David: Siento el retraso. He tenido que pasar antes por un lado. -La chica sonríe y David, saca una de sus manos de la espalda, haciendo que se viera un bonito ramo de flores. Eran margaritas. Sus favoritas. -No sé si seguirán siendo tus favoritas, pero aquí tienes. -Dice dándole el bonito ramo de flores mientras una sonrisa en la cara de la chica, aparece.
-___: Gracias. -Sonríe tímidamente. -Pero no hacía falta.
-David: Tranquila. -Sonríen de nuevo y se sientan en la redonda mesa. -Y... ¿Qué tal?
-___: ¿Dices después de lo de la muerte de mi madre, saber que te conozco y no recordar nada de mi pasado? -Suspira. -Bien. Supongo.
-David: Siento lo de tu madre.
-___: Siento que el otro día me pusiese así contigo. No sabía que te conocía.
-David: Tranquila. Es normal. -Silencio. Mucho silencio. -¿Quieres algo de beber? -Pregunta el chico haciendo que el silencio entre ellos, se esfumara. -___. -Dice haciéndola salir de sus pensamientos.
-___: Sí. Claro. -Sonríe. -Un café con leche. -El chico asiente y se levanta de su silla, para ir a la barra, dónde el señor que antes le había preguntado si quería algo a ___, estaba leyendo el diario.
Se bebieron el café entre risas, silencios que no eran para nada incómodos, y sonrisas. Pero... ___ había ido hasta allí para saber una cosa.
-___: David. -El chico la mira con los ojos abiertos cómo platos. La chica sonríe. -¿De qué te conozco? -El chico suspira y apoya sus codos en la mesa, haciendo que quedara más cerca de ___.
-David: Me conociste en 2007. Tú viniste a clases por primera vez en Junio, cuando ya acababan las clases. -Suspira. -La razón simplemente no la sé porque no me la contaste. Durante las dos semanas o así que quedaban de curso, nos hicimos inseparables. Tú te enamoraste de mí, y yo de ti. Pero la cagué, diciéndote que me gustaba una chica. Pero esa chica eras tú. -Sonríe irónicamente. -Desde ahí todo fue de mal en peor. Tú no me hablabas, porque pensabas que yo había jugado con tus sentimientos, haciéndote pensar cosas que no eran. -Suspira. -Cuándo tú te ibas a ir de Granada -La chica hace una mueca rara. -Es que te mudaste a Granada. -La chica abre la boca haciendo una pequeña 'o' y el chico sigue explicando. -Pues eso. Tú te querías ir de Granada porque te dañé muchísimo y no querías verme más. Una amiga tuya, Silvia. O sea, mi novia ahora, me lo dijo. Por aquél entonces ella y yo no éramos nada. Sólo amigos. Yo fui a buscarte, y te encontré corriendo. Nos abrazamos, pero tú luego saliste corriendo de la nada. Yo te daba señas para que pararas, ya que mirabas hacía mí y no al frente, hasta que un coche pasó por encima tuyo. -David se limpia una lágrima que salía y sonríe. -Perdiste la memoria. -Suspira. -Fui al hospital y lo pasé fatal. No comía, no dormía, no sonreía... No hacía nada. Respiraba, sí. Pero no me sentía vivo. Estuve todas las horas que estuviste ahí metido. Pero... cuándo despertaste, tu madre me dijo que era mejor que siguiera mi camino. Que no estuviera más a tu lado, porque te haría daño. Yo asentí dolido. No quería alejarme de ti. Pero no sé por qué razón lo hice. Fue el mayor error que he podido cometer en toda mi vida. -Coge aire y sigue hablando. -Después de eso, tú te mudaste y te fuiste de Granada. Silvia me apoyaba en todo. Tanto, hasta que nos hicimos inseparables. Silvia empezó a sentir algo por mí y me lo dijo. Yo no sentía nada por ella, pero decidí empezar una relación con ella para ver si me olvidaba de ti. -Sonríe. -Pero no lo he hecho. Esperaba cada día al lado del teléfono, con una pequeña esperanza de que me llamaras, pero no lo hacías. Y me cansé. Me cansé de esperar. Pero aún así, aún te amaba. ¿Y qué digo? Te sigo amando. No sé que me has hecho, pero joder. Estoy tan enamorado de ti, que hasta me dan miedo mis propios sentimientos. ¡He estado sin verte siete años, y aún así, durante estos siete años, no he podido olvidarte! Y aquí me tienes, cómo un tonto enamorado después de siete años por ti.
NARRA SILVIA
Suspiro mientras me hago un té verde. Debo calmarme. Pero me es imposible. El hecho de pensar que David se puede alejar de mí, para ir de nuevo con ___, me hace daño. Muchísimo daño.
Pongo agua de una botella en un vaso y acto seguido lo meto en el microondas.
Confío en David, pero hay otra parte de mí, que no confía en él.
Mi corazón me dice que confíe en él.
Pero mi cabeza dice, que tengo algo en lo que desconfiar.
¿A quien le hacía caso?
Tal vez, por una vez, tengo que hacer caso a lo que dijera mi cabeza, no mi corazón.
Tal vez debo romper con él. Pero me es imposible. Lo amo con todas mis fuerzas.
Saco el agua del microondas cuando veo que hierve, y procedo a ponerle el té.
Mientras espero a que se enfriara, pienso en lo que debo hacer. No tengo ni una idea de que hacer. ¿Sigo con David o dejo que David intente algo con ___?
___ había sido mi amiga, pero… ahora ella no recuerda nada de su pasado, y tal vez, no quiera estar con David.
Pero estaba claro, que David haría lo que fuese por conseguir que ___ se enamorara de él.


¡Este era un capítulo que supongo que teníais ganas de leer! Es obvio el por qué: Reencuentro.
Espero que os haya gustado.
A partir de aquí, algunos capítulos son más largos que otros; Cómo este.
¡Comentad y votad, pls!

¡Besos!

1 comentario: