EN ANTERIORES CAPÍTULOS…
Aparté mi mirada de sus ojos, y rápidamente los miré de nuevo. Lo miré triste y empecé a correr. Este me miraba sorprendido. Lo sabía. Pero él estaba parado. Miraba a David mientras corría.
Él me hacía señas con las manos para que parara, pero no le hacía caso. Miré al frente y vi a un coche. No había metros. Ni centímetros. Ni nada de distancia. Yo estaba delante de ese coche. El coche intentó frenar, pero ya era demasiado tarde. Yo, ___ Stewart estaba siendo atropellada por un coche.
CAPÍTULO 14 – ‘’¡Estoy enamorado de ti y nadie lo puede cambiar!‘’
[Narra David]
-David: ¿Cómo está? –dije a la vez que vi salir a un médico de la habitación de ___.
-Médico: Cuándo venga la familia, lo diré. Me temo que no puedo contárselo a alguien que no es de su familia. –sonríe tristemente. –Normas del trabajo. –me echó una mirada rápido de nuevo y entró a la habitación del lado.
Llevaba ahí unas dos horas. Avisé a la madre de ___, la cuál, no me cogió el móvil, me lo cogió a la quinta. La avisé hace media hora, debe estar por llegar.
No sé cómo pude traer aquí a ___. El golpe fue tan duro, que lo podría haber escuchado desde otra ciudad.
Hace dos horas, estaba llorando sin control, cómo ahora. Las lágrimas, creo, que no pararan de salir hasta que no pueda verla de nuevo. No verla me hace darme cuenta de cuanto la quiero, de cuanto la amo.
Si ella no quiere estar conmigo, respetaré su decisión, pero necesito verla, ahora.
Me levanto, y sin antes revisar que no haya nadie viéndome –y dentro de la habitación de ___-, entro.
La veo rodeada de máquinas y con cables por los brazos. Me siento al lado de ella, en su cama.
-David: ¿Sabes? Me duele mucho verte así. –digo intentando no llorar. Pero, ¿sabéis? Intento fallido. –Intento… intento no llorar. Pero es imposible teniéndote así. –tartamudeo. -¿Sabes? Sigues siendo igual de preciosa. Nunca dejarás de ser preciosa aunque te pueda pasar de todo. Siempre serás esa chica especial y perfecta, que lo es para mí. –suspiro. –Ojala estuvieses aquí, ahora… conmigo. Viendo lo preocupado que estoy por ti. Creo, qué… -cojo aire. –estoy enamorado de ti. Sí, sé que es muy pronto para decirlo. Pero, joder, ¡Estoy enamorado de ti y nadie lo puede cambiar! Siempre estaré enamorado de ti. Creo, qué… si no me dejas ser alguien más importante en tu vida, me muero. Me muero porque te amo. Joder, te amo. Nadie había conseguido llegar en tan poco tiempo a mi vida, y hacerme feliz. No sé cómo me puedes alegrar tanto los días con una simple sonrisa. –miro hacía las maquinas, y acto seguido, vuelvo la mirada hacía ___-. Y ahora… qué, estás enfadada conmigo, es peor. No puedo vivir así contigo, tengo que estar a tu lado. Quiero ayudarte a superar todo lo que tengas que superar. A ayudarte a cumplir tus sueños. –respiro. –Eras tú. Cuándo te dije que estaba enamorado de alguien, eras tú. Tú y sólo tú. –se hace un silencio. –Sé que no vale de nada. Sé que no puedes escucharme. Pero, lo que también sé, es que te amo y estoy enamorado de ti. –Escucho un ruido en la habitación. Me levanto rápidamente y le doy un beso a ___ en la mejilla. –Despiértate pronto, por favor. –es lo único que digo antes de levantarme para abandonar aquella habitación, que para mí, era la habitación odiada, ya qué, dentro, estaba el amor de mi vida durmiendo.
Era difícil dejar aquella habitación, dejando al amor de tu vida dentro, sabiendo, que, tal vez, era la última vez que la verías.
[…]
-Tere: Hola, David. –dice acariciando mi hombro. Giro la cabeza y la veo con los ojos rojos. Nunca la había visto así. Me levanto y la saludo con dos besos. Mientras nos abrazamos, ella rompe a llorar. –Mi pequeña… ¿cómo está?
-David: Bueno… vamos a sentarnos. –nos sentamos. –He entrado a la habitación, aunque no me dejaban pasar. –esta me mira pero no se sorprende. –Está… rodeada de muchas máquinas… eso, eso me ha roto el corazón. –tartamudeo.
Tere –la madre de ___- no dice nada. Solamente llora, esperando que un médico venga y diga ‘Su hija está bien, le damos el alta, ya se pueden ir’. Pero los dos, sabemos que no ocurrirá. Los dos sabemos que tal vez un día ocurra, pero que no ocurrirá ni en una semana, ni en dos. Los dos sabemos que la verdad es esa, y que nos gustaría escuchar otra cosa. Los dos sabemos muchas cosas.
[…]
Horas y horas pasaban, y nosotros seguíamos esperando a que algún médico viniese a la sala de espera, dónde estábamos nosotros.
Médicos y médicos salían de la sala en la que se encontraba ___, les preguntábamos, pero nos decían ‘’No podemos decir nada’’ o ‘’En un minuto vendrá un médico y les dirá algo’’, y ese minuto se convertía en horas.
Cada minuto que pasaba, más me iba arrepintiendo de haber dicho esas palabras que le dije a ___.
[FLASHBACK]
-David: ¿Te digo un secreto? –asiento. –Me gusta una chica. –dice dejandome en el suelo.
-___: Oh, fenomenal. –digo mirándole. Estoy llena de rabia. ___ actúa. Está bien. Él no te quiere. Él no te quiere.
-David: La conocí el otro día y bueno, quería decirtelo... –dice mirando al suelo.
-___: Está bien, David. Creo que debería entrar en mi casa. –digo mirandole a los ojos.
-David: Está bien.
[FIN DEL FLASHBACK]
Si esas cuatro palabras no se las hubiese dicho, todo estaría bien. Todo estaría bien. ___ y yo estaríamos en Barcelona, divirtiendonos. Pasandolo genial.
Pero no. El destino no quiso que eso pasara. El destino quería que ___ estuviese en una habitación de hospital.
-Médico: ¿Familiares de ___ Stewart? -Tere y yo nos miramos rápidamente y nos levantamos de los sillones. El médico se acercó a nosotros, y nos dijo que fueramos a otro lugar a hablar, ya que allí había bastante gente. Nos llevó a una sala, la cuál estaba a un minuto andando de la habitación de ___.
-Médico: Bueno, esto no es fácil de decir. -La madre de ___ y yo, nos miramos preocupamos y rápidamente volvemos la mirada hacía el médico. -Bueno... -El médico lee unas cosas de sus papeles, y con mirada triste, nos dice... -___ se ha despertado. -sonrío. Entonces, no es fácil de decir. -Pero no recuerda nada.
Mi mundo se me cae encima. Ella, ¿NO RECUERDA NADA? Sabía que había sido fuerte el golpe, pero... ella no se merece esto. Preferiría estar en su lugar, así, ella, estaría mejor. Así ella estaría sonriendo, estaría siendo más feliz que ahora. Ella no sabe que... que yo la amo.
-David: ¿QUÉ? -grito con lágrimas en los ojos. -Esto no puede estar pasando. -digo poniendo mis codos en las piernas, cubriéndome la cara con las manos. -Ella no se lo merecía. Ella no se lo merecía. -digo llorando.
Miro a Tere, la cual está en la misma posición que yo, pero tiene los codos en la mesa. Aparto la mirada para mirar al médico, quien nos mira con pena. Miro de nuevo a Tere y la abrazo. La abrazo pensando que es ___. Pero no. No puedo pensar eso porque es imposible.
-Médico: Lo siento. -dice mirándonos, y rápidamente vuelve la mirada hacía el papel. -Se ha despertado hace veintisiete minutos, exactamente. -Nos mira. -No recuerda nada cómo os he dicho. Así, qué, es mejor, qué... bueno, que no la agobiéis.
-Tere: Pero... ¿Sabe quien soy? -El medico niega.
-Médico: No. No recuerda nada. Creemos. Le hemos hecho unas cuantas preguntas sobre ella.
-Tere: ¿Y...?
-Médico: No ha sabido ni su nombre... -dice mirándonos. Yo, sigo llorando en la misma posición, solo que, de vez en cuándo miro a María o al médico. -Podeis ir a verla. -Los dos asentimos. Nos levantamos los tres y... -Podéis ir vosotros mismos hacía la habitación. Si podéis entrar, que sea de uno en uno. -sonríe tristemente. -Tengo que ir con otro paciente. Lo siento. -Asentimos y salimos de la sala. -Se me ha olvidado deciros algo. -Suspira y nos mira. -Tiene que saber la verdad, y es mejor si se la decís de un tirón. Pero, tened cuidado, porque le puede hacer daño. -Coge aire. -No le digáis las cosas malas. Decidselas pero que no dure mucho la mentira. -Sonríe y se despide de nosotros y nosotros vamos dirección la habitación de ___.
-David: ¿Puedo entrar?
-Tere: Veras, David... -Me toca el hombro y me acaricia el pelo. -___ me contó lo que pasó entre vosotros. Sé que tú la quieres mucho por lo que me ha contado. Sé que sois buenos amigos. Por no decir casi hermanos. -sonríe tristemente. -Pero creo que es mejor que no la veas. Cómo ha dicho el médico, no podemos hacerle daño, pero tenemos que decirle la verdad, así qué... -la interrumpo.
-David: Te he entendido. Sé que no quieres que le haga daño. -se hace un silencio que dura unos segundos, que para mí se hacen horas. -Adiós... supongo. -Levanto los hombros intentando no llorar. Le doy dos besos y salgo corriendo del hospital.
Supongo, que la vida, a veces, no estaba de mi parte.
~~
¡Voten y comenten! <3
No hay comentarios:
Publicar un comentario