viernes, 29 de agosto de 2014

CAPÍTULO 19

EN ANTERIORES CAPÍTULOS...
-David: ¿Qué pasa? –Dije alterado entrando a la cocina, para encontrarme a Silvia con el móvil en las manos.
-Silvia: Míralo tú mismo. –Dijo tendiéndome el móvil y no podía creerme lo que estaba viendo.
Se había enterado de quien era.
CAPÍTULO 19 - ''Esta es mi vida’'
-David: Se ha enterado. -Susurro cogiendo el móvil y analizando cada palabra que pone.
-Silvia: Sí. -Dice igual de sorprendida que yo. Se sienta en la encimera y pone su codo en su pierna. -¿Qué vamos a hacer? -Dice con un tono triste.
-David: ¿Qué vamos a hacer de qué?
-Silvia: Sabes de lo que te hablo. -Me mira. -Nosotros.
La miro y esta intenta sonreír, pero al final, hace una mueca. La miro a los ojos, los cuales están mirando a un punto que no sabría decir, pero sé que está pensando. Siempre que piensa, mira fijamente a un punto, y ya le puedes decir lo que quieras, que ni se entera.
-David: Silvia. -Le llamo y esta me mira.
-Silvia: ¿Qué?
-David: Tranquila. -Digo levantándome de la silla y poniéndome delante de ella, poniendo mis manos en su cintura. -Todo saldrá bien, ¿Si? -Esta asiente no muy convencida y esboza una pequeña sonrisa, lo suficiente para darme cuenta de que la estaba engañando completamente. Le doy un pequeño beso en los labios y me llevo a la boca un trozo de pan. -¿Qué? -Digo al verla con los ojos abiertos, riendo.
-Silvia: Nada, nada. -Dice riendo aún y bajándose para coger una tostada. Su teléfono suena, y esta me mira con el ceño fruncido. -Cógelo tú. -Asiento y cojo su teléfono. Lo miro. Tiene un mensaje. Lo abro y lo leo. -¿Quién es?
-David: Ella de nuevo. -Digo suspirando. –Le diré de quedar. Necesito hablar con ella.
-Silvia: Ah, ¿A qué hora habéis quedado? -Dice bebiendo de su zumo de naranja.
-David: No ha aceptado aún. -Suspiro de nuevo. -¿Te molesta que quede con ella? -Me mira y deja el vaso en la mesa y se sienta en mi regazo.
-Silvia: Me has demostrado día a día que me quieres a mí y no a nadie más. -Sonríe y me da un beso en la mejilla. -Además, no sería justo para ella, ¿no? -Sonrío.
-David: Gracias.
-Silvia: No me tienes que dar las gracias, cariño. -Dice y me besa en los labios.
Sí, le tengo que dar las gracias por aguantarme, por tener tantas dudas entre ella y ___. Por pensar que ella es la única en mi vida. Y si pensáis lo que yo estoy pensando, sí. Nunca le he puesto los cuernos ni nada. Pero el pensar que tengo ganas de besar a ___ es cómo si se los hubiese puesto para mí. No me gusta mentirle a la gente, y mucho menos a Silvia, que me ha ayudado muchísimo día a día y demostrado que me quiere muchísimo. Cosa que creo que yo no he podido hacer desde que ___ ha vuelto de nuevo. Todo iba bien mientras no estaba ___. No digo que no quiera estar con ella y que quiero que se vaya -que un poco también-  pero las cosas iban mejor con Silvia, y no tenía ninguna duda de que la amaba. Pero… espera, espera. ¿Yo he amado a Silvia? No. Definitivamente creo que no la he amado; solamente le he cogido cariño. Todo esto es muy extraño para mí, ya que cierto es que nunca me había pasado. Supongo que tal vez porque ___ fue mi primer amor.
NARRA  ___
Salgo fuera de casa de Sergio rápidamente. Por un momento agradezco que su casa se encuentre al lado de la mía, así, me ahorro todo un camino andando.
Corro hacía casa mientras las lágrimas amenazan con salir. Todo sería más fácil si mi madre no hubiese muerto. Todo sería más fácil si mi madre me lo hubiese contado.
Abro la puerta de casa con dificultad, ya qué, estoy demasiado nerviosa cómo para poder mantener el pulso. Entro a casa mientras las lágrimas ya bajan por mis mejillas, dejando mis mejillas rojas y mojadas.
-___: ¿Valeria? –Grito lo más fuerte que puedo. Entro al comedor y grito de nuevo su nombre- ¡Valeria! –Grito, pero nada. No contesta. Ya qué, seguramente había salido de casa, y no me equivoco al ver la nota que hay pegada en la nevera de la cocina.
‘’___, he salido a comprar ya que no había casi comida. No tardaré mucho. No dudes en llamarme si lo necesitas.
Te quiere, Valeria’’.
Suspiro y cojo un vaso y lo lleno de agua mientras pienso en todo esto que la vida me está haciendo pasar.
Si no me pasa nada, no me pasa nada, y si me pasa algo, es surrealista.
Señores y señoras, esta es mi vida.
Necesito hablar ya con Valeria. Sé que la molestaré, pero me da igual. Necesito poder contarle a alguien todos mis sentimientos y dudas, y que ella me aconsejara. Cojo el móvil, y cuándo justamente pongo el móvil en mi oreja, se abre la puerta de la cocina.
-Valeria: ¡Hola, ___! –Dice cómo cual niña pequeña que le acaban de regalar un regalo por navidad. Con esa energía que siempre tiene pasara lo que pasara.
-___: Hola. –Digo seria, sin una sonrisa en mi rostro. No puedo. No, no puedo sonreír cuándo realmente lo único que haría sería mentir y que ella sintiera que estoy feliz. Pero obviamente, no lo estoy. Cuelgo la llamada y pongo el móvil en la mesa, en la cual estoy sentada. Ella deja las compras en el suelo y deja echar un suspiro.
-Valeria: Cómo pesaban. –Dice poniendo sus manos en la parte baja de su espalda, mientras se estira. Intento sonreír pero acaba cómo una mueca. -¿Estás bien? –Dice mientras bebía agua de la botella directamente.
-___: Eh… Ah, sí. –Digo nerviosa. Está claro que se notaba a mil kilómetros de distancia, que estoy mintiendo.
-Valeria: Ajá. –Dice metiendo de nuevo la botella de agua en la nevera. –Cuéntame que te pasa. ¡YA! –Dice mientras se sentaba a mi lado.
-___: No te lo vas a creer, Valeria. –Digo mientras ponía mis manos en la cara y empiezo a cual niña pequeña. Esta me abraza fuertemente.
-Valeria: Shh… tranquila. –Dice calmándome.
Después de unos cinco minutos, milagrosamente; me calmo y empiezo a contarle todo lo que ha pasado y lo que siento dentro de mí.
-___: Sergio era un antiguo amigo mío. Por el dos mil siete lo conocí. –La miro. –Creo. –Suspiro y sigo contándole. –Lo conocí en clases. En Granada.
-Valeria: ¿Viviste en Granada? –Pregunta sorprendida.
-___: Supongo. –Me encojo los hombros mientras hago una mueca graciosa.-Pues eso, lo que decía. Según él, fui a finales de curso, por motivos que él desconoce. Y en clase, estaba David. En los pocos días faltaban para que acabaran el curso, me hice muy amiga de David. Tanto hasta el punto que ni me separaba de él. –Rio. –Me ha enseñado una foto de él.
-Valeria: ¿Y quién es? –Pregunta. -¿Tienes alguna foto de él?
-___: Muchísimas. –Alza las cejas y yo rio. –Un momento. –Desbloqueo mi móvil y busco en Google ‘David, Auryn’. Miles de fotos salen. Escojo una rápidamente la cual no sale borrosa y se la enseño.
-Valeria: Tía, ya sé que te gusta Auryn. –Me mira divertida. –Pero este es David de Auryn. –Rie y no puedo evitar hacerlo yo también. Esta situación es irreal.
-___: Ya sé que es David de Auryn, tonta. –Suspiro y esta me miró con los ojos abiertos, y yo asiento con la cabeza. –Sí, Valeria. Él es del David que te hablaba.
-Valeria: ¡AH! –Grita. –Conoces a David. –Dice bailando de una forma que nunca lograré a hacer. Es un baile realmente raro.
-___: Sí, sí, tú sigue bailando, pero el cacao que tengo yo en mi cabeza no me lo quita nadie, eh. –Digo cruzando mis brazos. Esta ríe y se sienta de nuevo conmigo.
-Valeria: ¿Has hablado con él?
-___: No tengo su teléfono.
-Valeria: ¿Y tienes el de su novia? –Pregunta.
-___: ¿Tiene novia? –Pregunto y esta ríe y asiente. -¿Cómo se llama? –Digo cogiendo el móvil.
Tal vez tengo su número.
-Valeria: Silvia Marco. –La miro y frunzo el ceño.
-___: ¿Es familiar de Carlos o algo? –Pregunto a la vez que busco su número por mis contactos. Esta niega con la cabeza y ríe. -¡Aquí está! ¡Lo tengo!
-Valeria: ¿Y a que esperas para decirle algo?
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Siento no haber subido capítulo el día que tocaba; miércoles. No hay excusa; se me olvidó completamente que era miércoles.
Aunque, he subido capítulo que eso es lo que cuenta (?
¡Gracias por esas 1.800 visitas en el blog y esas casi 2.500 visitas en Wattpad!
Espero que os haya gustado el capítulo.
Comentad y votad, pls.
¡Hasta el domingo (si es que me acuerdo JAJAJA)!

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