¡Holiss! De verdad, siento muchísimo nohaber subido capítulo ayer. ¿Las razones? Me acordé de subir por la noche, exactamente cuándo estaba cenando. Luego, vi la entrevista de Auryn, y por último, fui a leer.
Vamos, que no me acordé de nuevo para subir hasta que fueron las dos de la mañana y ya no estaba con el ordenador.
Así lo que he hecho hoy, ha sido, levantarme, desayunar y encender el ordenador.
Y bueno, os dejo ya con el capítulo.
¡Gracias por todo!
¡Votad, comentad!
¡Y besosssssss! ♥
~~~
EN ANTERIORES CAPÍTULOS…
-___: Claro que lo he hecho, Valeria. ¿Por quien me tomas? –Respondí riendo.
-VAL: Simplemente no quiero que te pase nada. –añadió. Noté que estaba sonriendo. Sonreí de vuelta.
-___: Oye, nena, te tengo que dejar. Luego te veo. Adiós. –Me despedí.
-VAL: Chao. –Colgué y di media vuelta para volver a retomar la conversación con Sergio.
Demasiado tarde. Ya no estaba.
CAPÍTULO 17 – ‘’¿De qué me conoces?‘’
Llamé miles de veces al timbre, pero nadie abría. Iba a irme, pero cuándo llevaba unos pasos caminados, la puerta se abrió. Me di la vuelta y… Sergio estaba con el pelo mojado. Gotas caían por su torso y llevaba una toalla por la cintura.
-Sergio: Ah, eres tú. –Dijo sonriendo. Me sonrojé y me tapé la cara con las manos. –Tranquila. ¿Qué quieres? –Rió.
-___: Ha… hablar. –Tartamudeé. Este asientió y entró de nuevo a su casa, pero sin cerrar la puerta. Hizo un gesto con su mano para que entrara. Pero me quedé quieta. –No… No querrás que hablemos estando tú así, ¿no? –Dije obvia. Este rió de forma sexy.
-Sergio: Entra y me cambio. –Asentí y entré. Me hizo señas para que fuera a su comedor y él subió las escaleras que le llevaban a no sé dónde para cambiarse.
Me senté en uno de los sillones que habían por la sala de estar, y miré a mí alrededor. Vi una estantería y no dudé en mirar los libros que tenía. Si se supone que me conocía, tenía que saber sus gustos, ¿no?
Bueno, sí, era una excusa para chafardear. ¿Y qué? ¿Algún problema? No, ¿verdad? Pues ya está.
Cogí un libro y lo miré detenidamente. Mientras abría la primera hoja, una nota cayó del mismo libro. Me agaché y la cogí.
‘’Así qué, siendo chafardera, ¿no? A ver si dejamos de serlo, ____.
Besos del dueño de la casa’’.
Esto me empezaba a dar miedo. ¿Cómo sabía realmente que iba a coger este libro? Las dudas pasaban por mi cabeza. Tantas preguntas, que ni me di cuenta de que Sergio me estaba hablando.
-Sergio: ¿Ey? ¿Estoy hablando solo o qué? –Rió.
-___: ¿Eh? –Dije saliendo de mis pensamientos. Los cuales todo eran preguntas sobre la nota la cuál había leído. -¡Ah! –Me asusté al girarme y ver a Sergio. Tanto es el susto que me di, que el libro cae. –Lo siento. –Nos agachamos a la misma vez para coger el libro. Reí nerviosamente ya que estabamos a pocos centímetros. Sergio se acercó más a mí, pero yo, rápidamente cogí el libro y me levanté.
-Sergio: ¿Por qué eres tan chafardera? –Rió.
-___: ¿Cómo sabías que iba a coger este libro?
-Sergio: Bueno, este libro es especial. –Puso una mano en su nuca y la rascó nerviosamente.
-___: Necesito que me expliques algo. –Dije con las ideas claras. Y esas ideas eran sobre mi pasado.
-Sergio: Dime. ¿Qué quieres saber? –Dijo sentándose en uno de los sillones de la sala de estar, y yo lo imité haciendo lo mismo pero en un diferente sillón.
-___: Mi pasado. –Se hizo un silencio. -¿De qué me conoces?
-Sergio: Un momento. –Se levantó y se dirigió hacía la estantería. Cogió una especie de libro. –Es un diario. –Lo miré con cara rara. -¿Qué pasa? Antes escribía diarios para que dentro de unos años supiera mi pasado. –Alzó los hombros y reí. –Eres afortunada de que lea algo de mi diario. Eres la primera persona que lo hace. –Reí nerviosamente y puse mis codos en las piernas, y mi cabeza en las manos. Empiezó a leer.
-Sergio: ‘’Hoy, 9 de Junio de 2007, una nueva persona ha venido a clases. Es raro, nadie había venido tan tarde para empezar un curso. Pero tendría razones, ¿no? Sé que no es una persona normal. Se llama ___. Es preciosa. ¿Qué digo, preciosa? Es increíble. Tiene el pelo rizado. Moreno para ser más exactos. Sé que es raro que diga esto, pero nunca me había gustado una chica tanto. Quiero decir, sé que a mí me gusta la primera persona que veo. Pero no sé, esto es diferente. La miro y me dan ganas de suspirar. Amor, será. No lo sé. He tratado de acercarme a ella, pero es muy tímida, y no sabía de que hablar. Los nervios, serán. David, la esperaba fuera de clase, y era otro punto en contra para poder hablar con ella. Pero lo que he hablado con ella, no lo cambio por nada. A continuación, la conversación.
-Sergio: ¿Y… cómo que has venido tan tarde a… aquí?- Digo tartamudeando. Esta ríe y contesta.
-___: Por cosas de la familia. Ya sabes. Temas personales. –Dice mirando al suelo. Yo asiento. ¡Tenía que ser gracioso, y lo único que hacía era entrometerla a que me contase su vida! ¡Así no podía estar! Pensé en algo que contarle y… ¡Ya está!
-Sergio: Por lo que veo, hablar, es lo tuyo, ¿no? –Esta me mira a los ojos, y yo la imito. Ella ríe y mira hacía delante.
-___: Supongo que sí. –Contesta. –Pero la vieja esa no te deja ni que mi compañero de mesa, me diga su nombre. –Respira. –Está amargada, ¿No?
-Sergio: Sí. Solo hay que verle la cara para saber que está amargada. –Reímos.
-___: Ahora me ha llamado para hablar con ella. Pensaba que me diría, ‘¡Bienvenida a la escuela, querida! –dice imitando la voz de la profesora. –Pero lo único que ha dicho ha sido ‘¡No hables tanto, señorita ___!’. Me han dado ganas de decirle que se callara y se fuera lejos. Pero supongo que me he retenido las ganas. No tenía ganas de que ya, mi primer día, me expulsaran. Sinceramente. –Reímos. –Me espera David. Lo siento, me tengo que ir. –Nos despedimos y ella se va con David. La veo reír. Es increíble.
Supongo que me he sabido la conversación de memoria porque es imposible quitármela de la cabeza. A ella y a su forma de reír. Su risa es tan irresistible qué… no sé que haría, pero prefiero no decirlo para que, dentro de unos años, no crea que era tonto. Qué también lo soy. Pero no.’’ –Acabó de leer y lo miré atónita.
Mientras leía lo que estaba apuntado en su diario, lo miraba atentamente y este de vez en cuando paraba para coger aire. Una pregunta pasaba por mi cabeza. ¿Quién era David? ¿Quién es David?
-___: ¿De verdad era yo esa tal ___? –Este asiente. -¿Te puedo preguntar algo?
-Sergio: Claro. Suéltalo.
-___: ¿Quién es David?
HOSTIA������
ResponderEliminar