jueves, 17 de julio de 2014

CAPÍTULO 8

¡Holiiiiiiiii! Iré rápida.

Siento no haber subido capítulo ayer –que era cuándo tocaba- pero cuándo haya quince votos y siete comentarios en Wattpad, ¡Subo capítulo!

Ayer estuve muy liada y no pude subir, y hoy, más de lo mismo, pero he acabado subiendo. ¡Lo siento de nuevo!

¡Disfrutad, que el drama está por llegar! ;)

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-Silvia: Llegué a casa después de irme de compras con una amiga. Por la tarde. Fui a cenar con ella y a eso de las nueve, un poco antes de que te llamara, pues como te he dicho, llegué a casa. –me mira tristemente. –Llegué a casa y vi a Jesús en la cama con dos chicas más. –le miré sorprendida. Conocía a Jesús. Sabía que no era de fiar. Pero no imaginaba que llegaría tan lejos. –Eran mis amigas. –empieza a llorar de nuevo y yo, le acaricio la espalda. –Me dijo que me fuera de casa.

CAPÍTULO 8 – ‘’Bésame ya‘’

Silvia rompió a llorar de nuevo. No paraba de llorar. Yo le acariciaba la espalda para tranquilizarla. Bebí de mi café.

-___: Shh… tranquila. Tienes que pasar página, cielo. Es lo mejor.
-Silvia: No puedo… -se hace un silencio. –Lo amo.
-___: Eso es lo que tienes que cambiar. ¿Y sabes quien te va a ayudar? –Me mira. –Yo. –sonríe tristemente.
-Silvia: Me tendría que ir… Se ha hecho tarde.
-___: ¿Y a dónde irás? No puedes volver a tu casa.
-Silvia: Creo que puedo tener fuerzas para ir.
-___: Espera. Te acompañaré.
-Silvia: No hace falta. Te puede hacer daño. –baja la cabeza y luego, yo le busco con la mirada.
-___: A ti también te puede hacer daño. –le acaricio el pelo. –Llamaré a un amigo. Espera aquí, eh. –sonríe y voy al baño para llamar a David.

[…]

-David: ¿Y que te hizo? –dice andando por la calle. Cómo Silvia y yo.
-Silvia: Me puso los cuernos con unas amigas. Además… me da miedo ir. Antes… -me mira y rompe a llorar. Me acerco a ella y le pongo su cabeza en mi hombro. Intento calmarla. Se separa de mí y sonríe. –Antes… me pegaba. –dice con un hilo de voz.
-David: ¿De verdad? –asiente. Se levanta un poco el pantalón y nos enseña todos los moratones que tiene. –Wow. Lo siento. –dice sorprendido. -¿Y cómo dices que se llama ese chico?
-___: Jesús García.
-David: Me suena… -dice pensando. –Pero no recuerdo de qué… -alza los hombros.
-Silvia: Ya hemos llegado. Es ahí. –señala un edificio viejo, de color naranja. Silvia saca las llaves de su casa y abre la puerta. El edificio no tiene ascensor, así, qué, subimos por las escaleras. –Es solamente una planta. No os asustéis. –sonríe. Se pone delante de la puerta y yo le acaricio el hombro.
-___: Tranquila, estamos contigo. –le susurro. Me mira y sonríe. Abre la puerta y se escuchan gritos.
-XXX: ¡Tú, gilipollas! ¿Dónde te habías metido? –dice saliendo del comedor para venir hacía donde estamos nosotros. Silvia empieza a llorar.
-Silvia: Lo siento Jesús… -le interrumpe.
-Jesús: ¡No lo sientes! –mira hacía la puerta. –Vaya, tienes otra amiga. ¿Me la puedo tirar, también? –dice riendo.
-David: ¡Cállate, gilipollas! –dice David alzando la voz.
-Jesús: Lo siento, no me van los tíos.
-David: Cállate si no quieres que llame a la policía.
-Jesús: Vaya, Silvia, que malote que es tú amigo. –dice riendo. –Bueno, cielote –dice refiriéndose a mí. -¿Vamos a la cama o no?
-___: ¡Déjame, gilipollas! –Jesús corre hacía mí y me coge por los brazos. Me aprieta muchísimo.
-Jesús: ¿Qué habías dicho?
-___: Suéltame. –digo llorando.
-Silvia: ¡Suéltala!
-Jesús: ¿Estás segura?
-Silvia: Sí… -dice mirando al suelo.
-Jesús: ¡MIRAME A LOS PUTOS OJOS! –Silvia levanta la cabeza y se encuentra a Jesús con una navaja en mi cuello.
-David: Déjalas marchar. Yo me quedo aquí.
-___: No, David. Marcharos.
-David: Yo de aquí no me voy sin ti.
-Jesús: Acércate y te juro que le rajo el cuello.
-David: Déjala salir.
-Jesús: ¡QUE NO, JODER! Hostia puta. –dice cabreado.
-XXX: ¡Las manos en la nuca! –dicen después de haber entrado en la casa de Silvia.
-Jesús: ¡Me cago en tu puta madre, Silvia! –Silvia empieza a llorar. Yo me salgo rápidamente de los brazos de Jesús y voy hacía David. Este me abraza y yo rompo a llorar. Me suelto de David y abrazo a Silvia. Los policías salen de casa con Jesús. -¡Os vais a enterar, cabrones!

[…]

-Silvia: Muchísimas gracias por todo. –dice abrazándonos.
-___: De nada. Para eso están los amigos. –sonrío.
-Silvia: Hasta mañana, chicos. –nos da dos besos a los dos y entra en casa de su madre. Antes ya la había llamado, y habían acabado reconciliándose.

-David: Vaya día… -dice pasando su brazo por mi cuello. Le miro y sonrío. Pongo mis manos en su cintura y caminamos mientras le abrazo. –Pero al menos lo he pasado a tu lado. –sonrío. –No me podía imaginar estar sin ti. Cuando te ha cogido y ha sacado la navaja me han dado ganas de matarlo. Silvia me ha parado. –sonrío. –No quiero separarme de ti. Te conozco desde hace poco y ya lo sé. –David se para y yo hago lo mismo. Se pone delante de mí. –Te quiero, ¿lo sabías?
-___: Yo también te quiero, David. –digo con una sonrisa tímida. –Quiero estar contigo hasta el final. –nos abrazamos.
-David: Hasta el final y más allá. –me separo de él y este me mira confuso. -¿Qué?
-___(tn): Eso es de Toy Story. –digo riendo. –Y es hasta el infinito y más allá.
-David: Pues eso. –reímos. Nos abrazamos de nuevo. –Te quiero. –me da un beso en la mejilla y después en la comisura del labio.
-___: David… -me mira.
-David: Dime. –dice con una sonrisa irresistible.
-___: Bésame ya. –David me mira sonriente y pone sus manos en mi cintura, pongo mis brazos por su cuello y me levanta un poco del suelo, ya que es más alto que yo. Se acerca poco a poco a mí y finalmente me besa. Me besa apasionadamente. Pongo mis manos en su pelo. Enredo mis dedos en su pelo y seguimos besándonos. Sonrío entre medio del beso. David lo nota y ríe. Dios. Su. Risa. Muero. David se separa de mí y me deja en el suelo. Sonreímos, nos damos la mano y seguimos caminando.
-David: Ya hemos llegado. –dice al ver mi casa. Sonrío.
-___: Hasta mañana. –digo entrando en casa. –David coge mi brazo y me acerca a él.
-David: ¿Y mi beso? –sonrío y le doy un beso en la mejilla. David me suelta y entro a mi casa. Entro sonriendo. Cómo para no hacerlo.

[…]

Me meto en la cama después de haberme quitado la ropa y haberme puesto una camisón largo que me llega hasta las rodillas. Cansada. Cuando he llegado a casa, mi madre ya estaba durmiendo. Miro hacía la pared. Necesita algunos retoques. Tal vez ponga estrellas o algo. Sonrío y toco mis labios con mis dedos. David. ¿Qué estará haciendo ahora? Me giro hacía el móvil y cómo automáticamente, suena el móvil. Lo abro y es un mensaje de David. ‘Me he olvidado las llaves y mis padres están durmiendo. ¿Qué tal si dormimos juntos?’ Sonrío. Me bajo de la cama de un salto. Bajo rápidamente las escaleras y miro por la mirilla. Está David. Abro y me mira. Sonríe y me tiro a sus brazos. Este me coge y ríe.

-David: ¿Qué tal?
-___: El sueño que tenía, se me ha ido. –reímos y hago entrar a David, cierra la puerta con el pie, ya que me tiene aún cogida. –Bájame, anda. –este niega y sube las escaleras intentando no hacer ruido. Llegamos a mi habitación y entra. Me deja en la cama y me tumbo. Se pone de espaldas a mí y se quita la camiseta dejando ver su perfecta espalda. Se sienta en la cama y se quita los zapatos. Los deja debajo de mi cama y se tumba conmigo.
-David: Tampoco tengo pijama, así qué… -reímos. David se sienta en la cama. -¿Tienes sueño? –niego y él ríe. –Yo tampoco.
-___: ¿Y que hacemos?
-David: ¡Ya sé! Coge un bikini y vístete. Iremos a la playa.
-___: ¿Cómo vamos a ir a la playa? Son las… -miro el móvil. -¡Las tres de la mañana!
-David: Anda, póntelo.
-___: Está bien… Pero vete. –digo señalando la puerta.
-David: Está bien. –ríe. Coge su camisa y los zapatos y sale de la habitación. –Te espero abajo. –dice antes de cerrar la puerta. Cuando ya se ha ido, abro el cajón y cojo el bikini. Me lo pongo rápidamente y me pongo encima unos shorts y una camiseta de rayas azules. Me hago una coleta alta y lista. Pican a la puerta y abro, pensando que es David.

-Mamá: Hija, ¿a dónde vas? –dice entrando medio dormida en la habitación.
-___: A la playa con David, ¿puedo?
-Mamá: Sí, claro. Claro que puedes. –dice sonriente. Asiento y le doy un beso en la mejilla. Cojo una mochila y pongo una toalla dentro de ella. -¿Qué tal con Silvia?
-___: Larga historia. Lo he pasado fatal… Ya te contaré mañana, ¿sí? –Esta asiente y le doy un beso en la mejilla de nuevo. –Hasta mañana. –sonreímos y bajo rápido las escaleras.

–___: Ya estoy. –digo abriendo la puerta. David me sonríe.
-David: Traje coche.
-___: Perfecto. –abre el coche y me meto en el asiento copiloto. Pongo la mochila en mis piernas y entra David al coche.

-David: Pues vayámonos a la playa.                        

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