EN ANTERIORES
CAPÍTULOS…
Corrí hasta a saber dónde. Miré a mi lado y vi un banco.
Obviamente no dudé ni dos segundos en pensármelo. Me senté agotada. Cogí mis
rodillas y las puse encima del banco, y hundí mi cabeza entre las rodillas.
Nunca había sentido un vacío tan grande en el pecho, en el corazón…
CAPÍTULO 5 – ‘’Déjame
ayudarte‘’
Echaré de menos esos ‘abrígate que hace frío’ aunque fuese
verano y estuviésemos a treinta grados. Ella me lo decía. Ella para mi no solo
había sido la mejor madre del mundo, si no qué, también una gran amiga. A ella
le he contado mi primer amor y desamor, y me gustaría que hubiese estado
también para que viera mi futuro. Pero no, no lo vería, y tenía que hacerme la
idea.
Narra David
Estuve andando media hora, bueno… mejor dicho corriendo.
Estaba agotado. Miré a mi derecha y había un parque. Crucé y me senté al lado
de una fuente. Estaba mirando el paisaje, cuando vi a ___. Me levanté sin pensármelo
y me puse delante de ella.
-David: ___. –le dije acariciándole el brazo.
-___: ¡DÉJAME! –gritó. Me miró a los ojos para asegurarse de
quien era, y volvió a mirar el suelo. –Déjame, por favor.
-David: No quiero.
-___: Hazlo.
-David: No.
-___: ¡DÉJAME EN PAZ, JODER! –gritó.
-David: Lo siento, no… no quería molestarte. –rompió a
llorar. Me senté en el banco (a su lado) y le abracé. Ella al principio no se
dejaba, pero acabó por también abrazarme. –Tranquila. –me miró y yo, con mi
pulgar le guité las lágrimas y el rimel corrido que tenía. –Desahógate. –me
miró. –Desahógate.
-___: Esta vida es una puta mierda.
-David: Tienes a gente que te quiere.
-___: Ya, claro.
-David: Tienes a gente a tu lado que te quiere y daría lo
que fuese por ver una sonrisa tuya.
-___: ¿Quién?
-David: Valeria.
Narra ___
No conocía a David a penas. Sí, era Auryner, pero lo conocía
por vídeos… a lo mejor no era igual en persona, ¿no?
Ahora mismo él era el único apoyo para mí. No tenía a nadie
más. Bueno… a Valeria. A mi hermana Laura… Y pensaréis… ‘Y tú padre, ¿no?’ Pues
no. Cuando yo tenía dos años, se marchó. Nos abandonó a mi madre, a Laura y a mí.
Puede que haya muerto y yo no me haya enterado. Pero en este
momento, él me da igual. Había perdido a mi madre en segundos.
-David: Tienes gente que te quiere. –le miré.
-___: Ya, claro.
-David: Tienes a gente a tu lado que te quiere y daría lo
que fuese por ver una sonrisa tuya.
-___: ¿Quién? –volví a mirar el suelo y él me levantó la
cabeza con el dedo índice para que le mirase. Quería que me dijese que él era
una de esas personas que me quería, pero no. Puede que me hubiera hecho
ilusiones, pero sabía que él no me conocía de nada. O tal vez me equivocaba y
si me conocía…
-David: Valeria. –miré el suelo de nuevo, al igual que hizo
él. –¿Te pasa algo? –no iba a decirle nada. Le miré a los ojos, y con una sola mirada él ya supo
que me pasaba algo. –Vamonos. Tienes a Valeria muy preocupada.
-___: ¿Por qué te preocupas tanto por mí?
Narra
David
-___: ¿Por qué te preocupas tanto por mí? –No podía decirle
lo que había pasado, no, no podía. Sería un cambio radical para su vida… sería
mejor que se enterase más adelante.
-David: Porque… -pensé bien la respuesta que le iba a dar,
pero no se me ocurría nada. Le dije lo primero que se me pasó por la cabeza.
–Porque eres Auryner.
-___: ¿Tratas a todas así? –no contesté. Le miraba, pero no
sabía que responder. ¿Por qué me pasa esto a mí? No lo entiendo. -¿Todas son
iguales que yo? ¡Hay miles de fans tuyas que necesitan más ayuda que yo! ¡Corre
y ves a por ellas, no a por mí! ¡No necesito tu ayuda! –Gritó.
Cogió el bolso que llevaba, se levantó del banco y se fue.
Cuando ella se estaba yendo, unas palabras dije. Tal vez estas palabras
romperían ‘nuestra amistad’ o tal vez nos uniría.
-David: ¡Te quiero! –grité. Se dio la vuelva y me vio de
pie, al lado del banco. Me metí las manos en los bolsillos. Le miraba. Nos
mirábamos. Pero ninguno de los dos se atrevía a decir algo. Tal vez tenía que
ser ella la que hablara. Pero no podía.
-___: Yo… David… -bajó la mirada al suelo. Se le hacía
imposible. No me conocía. Pero eso era lo que ella pensaba. Me conocía
perfectamente. Miró a un lado, a una fuente. Lágrimas empezaron a salir de sus
ojos, bajando por sus mejillas. Yo me iba acercando, pero antes de que yo
llegara, se fue corriendo.
-David: ___, ¡Por favor! –grité.
¿Creéis que es raro enamorarse a primera vista? Sí, ¿verdad?
Yo también lo pensaba. Pero este no era el caso. No me había enamorado a
primera vista esta vez. ¿Queréis saber a que me refiero? Pues veréis…
[Un tal 9 de junio de 2007]
-Profesora: Hoy daré las notas del examen, ¿sí? –Asentimos.
De pronto, se abre la puerta, entrando una chica preciosa.
Llevaba unos pantalones cortos, con una camiseta que dejaba ver un tatuaje en
la espalda.
-Profesora: Así qué… tenemos a alguien nuevo. Y encima llega
tarde, señorita.
-___: Lo sien… -la profesora le interrumpe.
-Profesora: Siéntese, señorita ___.
-___: Sí… -miró todas las mesas y empezó a caminar. Mientras
venía hacia las mesas, iba diciendo ‘’Borde’’ lo bastante flojo para que la
profesora no le escuchara. Reí. -¿Puedo? –me preguntó.
-David: Claro. –Se sentó. –soy David.
-____: Yo ___. –me sonríe. Tiene una sonrisa muy bonita.
-David: Tienes suerte de que te haya dejado entrar. A la
próxima te quedarás afuera. Tiene muy mala leche. -___ ríe.
-Profesora: Señorita ___, ¿qué le hace tanta gracia?
-___: Nada, nada. –dijo aguantándose la risa. La profesora
siguió explicando. –Si que tiene mala leche, sí. –Reí, pero esta vez, más bajo.
No quería irme fuera de clase. O sea, obviamente sí quería. ¡Todo el mundo
quiere perderse clases! Pero si se entera mi madre, de que, (otra vez) me han
echado de clase, me mata. Así, qué, esta vez, intenté aguantarme la risa.
[…
]
Cuando acabó la clase, nos tocaba salir al patio. Pero me
quedé afuera de clase esperando a ___.
Esta, venía conversando con el guapo de la clase, llamado
Sergio. Hablaban animadamente, hasta que este se despidió de ella, y al verme,
me echó una mirada rápida y alzó la cabeza en forma de saludo. Hice el mismo
gesto y me dirigí hacía ___.
-David: Ey. –se giró, me miró y me sonrió.
-___: Buenas. –dijo bajando las escaleras y sonriendo.
-David: ¿Te ha dicho algo la vieja esa? –reímos.
-___: ¿Cómo lo sabes?
-David: No sé… tal vez porque hablo mucho…
-___: ¡Ya somos dos! –chocamos las manos y reímos.
-David: ¿Y cómo que has venido apunto de acabar este curso?
Vamos, que falta una semana para acabar el curso. –reímos.
-___: Oh, es una historia bastante larga.
-David: Te diría que tengo tiempo para que me lo cuentes,
pero no tengo tiempo. –ríe. – Anda, vamos, es por aquí. –llegamos al patio y
nos sentamos en un banco.
[…]
-___: Cuéntame algo sobre ti.
-David: La música es mi vida. –sonríe.
-___: ¡Y la mía! ¿Cantas? –asentí. -¡Yo también! Y toco la
guitarra y el piano.
-David: Yo ya no llego a tanto… -Reímos. -¿Cantamos?
–asintió.
Puso una canción. Me sorprendí. Casi nadie conocía esa
canción. Pero ella sí.
-___: ¿Te sabes esta canción? –Asentí. Sonrió.
Sabía que nos íbamos a hacer grandes amigos. Y quien sabe…
Tal vez algo más que amigos.
***
¡Holii! Bueno, otro
domingo aquí, subiendo capítulo. ¡De momento va bien esto de subir miércoles y
domingos. Creo que lo dejaré así :)
Bueno, también, deciros,
que si un día no subo capítulo, exactamente es porque no habré tenido tiempo,
no por el hecho de que no lo haya escrito, ya que llevo dieciséis capítulos
escritos.
También, que los domingos
-sólo domingos- recomendaré una novela. Y empezamos hoy.
¡Recomiendo -obviamente- la
novela de 'moniiblueheart'. La novela va sobre 'The Vamps'! Le ayudo algunas
veces para escribir capítulos, pero realmente me encanta las ideas que Móni tiene.
Así, qué,
ya sabéis. ¡Pasaros por su novela! Se llama 'The night we
met under the starlight, after the storm' (De Wattpad).
Si queréis que me lea alguna novela de las vuestras, me las
dejáis por comentarios y las leeré, y tal vez, si me gustan y las leo, las
recomiende.
¡Hasta el miércoles! ¡No dudéis en comentar!
¡Chau, chauuu!
No hay comentarios:
Publicar un comentario