miércoles, 30 de julio de 2014

CAPÍTULO 12

¡Eyyyyy! Perdón por no subir capítulo antes, pero es que esta mañana no me ha dado tiempo, por la tarde he ido a Barcelona y luego he cenado en un bar, y acabo de volver.

¿Os acordáis que os dije hace algunos días que me iría de camping? Bien, pues, sí, me iré, pero intentaré subir capítulo.

¡Pero bueno, he subido capítulo que al menos es importante!

¡Espero que os guste!

***

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

Una vez ella vino llorando, esta vez, era mi turno.

-Silvia: Ven, entra. –dijo ofreciéndome pasar a su casa. Asentí y ambas subimos las escaleras dirigiéndonos a su habitación. Una vez entramos, cerró la puerta y yo me tiré a su cama a llorar.  –Shh… -dijo acariciándome la espalda. –Tranquilízate.

Después de unos diez minutos intentando no llorar, lo conseguí. Creo que es la primera vez que lo consigo en dos días.

-___: Me voy de Granada. –dije por fin.

CAPÍTULO 12 – ‘’No es un adiós, es un hasta pronto‘’

-Silvia: ¿Cómo? ¿Cómo que te vas de Granada? ¿A dónde irás? No, yo no quiero que te vayas. –dijo rápidamente y rompió a llorar.
-___: No me hagas más difícil esto, Silvia. Yo no me quiero ir sin ti, pero… joder. No puedo estar aquí más tiempo. Nunca me había enamorado tan rápido y lo estoy pasando fatal. No quiero seguir aquí. Me puedo encontrar con David en cualquier momento. Yo… lo siento. –dije levantándome de la cama.
-Silvia: ¿Cuándo te vas? –dijo secándose las lágrimas, pero no sirvió de nada. Volvieron a resbalar por su mejilla.

Me sentía fatal al verla así por mí.

-___: Hoy. –dije rascándome nerviosamente la nuca.
-Silvia: Está bien. –dijo mirando sus zapatos, los cuales se movían rápidamente.
-___: No, no está bien. –Silvia me miró y rompió a llorar. -Anda, ven aquí. –dije rompiendo a llorar y agarrándola del brazo para atraerla hacía mí para fundirnos en un abrazo.
-Silvia: Te voy a echar muchísimo de menos. No sabes cuánto.
-___: Yo también. –dije.
-Silvia: Te quiero.
-___: Y yo. –Nos separamos y ella me acompañó hasta abajo. –Adiós.
-Silvia: Hasta siempre.
-___: No es un adiós, es un hasta pronto.
-Silvia: Sabes perfectamente que no lo es. –dijo rompiendo a llorar.

La miré. Sentía muchísimo hacerle eso a mi mejor amiga. Había pasado momentos muy buenos cuándo aún no vivía en Granada. Ya qué… Ah, que no os lo conté. Antes de yo vivir en Granada, ella era mi vecina, y bueno, pues éramos muy buenas amigas.

FLASHBACK

-Mamá: Portaros bien.
-___: Sí, mamá.
-Mamá: Silvia, confío en ti. Mi hija está loca. –dijo abrazándome. Yo reí.
-___: Ya veo cómo quieres a tu hija, eh.
-Mamá: Sabes que te quiero mucho. –me soltó del abrazó y me puse al lado de Silvia. -¡Hasta luego, chicas! No la liéis mucho. –dijo dándonos un beso a cada una en la cabeza.

Salió de casa y rápidamente corrimos hacía la ventana. Cuando la vimos coger el coche y salir de la ciudad…

-___ y Silvia: ¡A LIARLA! –dijimos las dos a la vez. Fuimos corriendo hacía la cocina.
-Silvia: ¿Qué quieres merendar? –dijo sentándose en la encimera.
-___: Mmm… no sé. –ríe. -¡TARTA DE CHOCOLATE! –dije dando saltos por toda la cocina a la vez que aplaudía.
-Silvia: ¿En qué momento empecé a juntarme contigo…? –fui a hablarle, pero esta me interrumpió. -¡No quiero saberlo! ¡No quiero saberlo! –dijo bajándose de la encimera y llevándose las manos a las orejas. Reí y fui a sacar la harina, huevos, etc. Vamos, todo lo que se necesitaba para hacer la receta.

-___: ¡Ven! –grité.
-Silvia: ¡No estoy sorda! –dijo gritando en mi oreja.
-___: ¡Capulla!
-Silvia: Anda, empieza. Mezcla el azúcar con la mantequilla.
-___: Sí, claro. Hazlo tú, no te jode. –digo riendo.
-Silvia: Es que estoy muy cansada. –dice sentándose en el suelo.
-___: Vaga.
-Silvia: Sinceramente, no es nada nuevo. –reímos y voy haciendo lo que me dice hasta que llego a la harina. Le tiro un poco y esta se levanta del suelo. –¡Ahhhh! –grita.
-___: Haz algo.
-Silvia: No me da la gana. –dice cogiendo otro paquete de harina. –Esto es guerra. ¡Silvia, ataca! –dice y acto seguido empieza a perseguirme por toda la casa.
-___: Ahhh. Me persigue una loca. –Llego de nuevo a la cocina y cojo la harina. Le tiro un poco y ella hace lo mismo. –Espera, espera. –digo descansando.

Dejo la harina en la mesa del comedor y pongo mis manos en las rodillas. Esta, aprovecha para ponerme harina en la cabeza, y cuándo no se lo espera, levanto la cabeza y cae toda su harina en ella.

-___: ¡Jódete! –digo riendo. Cojo la harina y empiezo a correr de nuevo.

Menos mal que mi madre se va una semana, que si no… pues seguramente moriría.

Después de una media hora, persiguiéndonos, decidimos algo.

-___: Ea, a ducharnos. –dije tirando las bolsas de harina a la basura.
-Silvia: ¿Ducharnos? ¿Qué es eso? ¿Se come? –bromea. Reímos. -¡Vamos a tu patio a mojarnos con la manguera!
-___: Dios mío, estás como una cabra.
-Silvia: ¿Yo estar cómo una cabra? ¡Las cabras están cómo yo! –dijo y me empecé a reír mientras íbamos hacía mi patio.

Suerte era, que no vivía en un piso, si no, en una casa. ¡Y tenía un jardín enorme!

-___: Espera, que cojo la manguera. –fui corriendo hacía la otra punta del patio con cuidado de que no se me cayeran los pantalones. Me iban grandes. Antes de encender la manguera, me empecé a reír.
-Silvia: ¿De qué te ríes? –gritó.
-___: Que hemos dejado el pastel a medias. –Nos empezamos a reír. Empezaba con una risa tonta, acabamos tiradas por el suelo.

Después de unos cinco, encendí la manguera y empezamos a mojarnos. Decidimos que cada una tenía treinta segundos para mojar a la otra.

-___: Un momento. –Cogí la toalla y entré a mi casa. Me dirigí rápido a mi habitación y cogí globos de agua. Fui corriendo al patio en el que veía a una Silvia sonriéndole al móvil. Dejé la toalla donde estaba antes –Ya. –Levantó la cabeza para mirarme y asintió. Fue corriendo a dejar el móvil. –Toma. –dije dándole unos globos ya empezados.
-Silvia: ¿Estos globos son los de la fiesta de agua del año pasado? –asentí y esta río. -¿Aún los guardas?
-___: Ay, déjame.
-Silvia: Con lo baratos que son en los chinos… -reímos. Cogimos unos cubos. Cada una tenía el suyo. El mío era verde, y el de Silvia, rosa y metimos en cada cubo, los globos que iba haciendo cada una. Así, hasta que las dos hicimos diez globos llenos de agua.

-___: Te dejo que empieces tú. Los perdedores primeros.
-Silvia: Ah, ¿qué es una competición?
-___: Mi mundo es una competición. –ríe.
-Silvia: ¿Y quien gana?
-___: Yo. –reímos. –Ahora de verdad. Gana quien más moje a la otra.
-Silvia: Entonces yo cojo la manguera. Que voy más rápida. –río.
-___: Con los globos, tonta.
-Silvia: Ah, pues dilo mejor, hija mía. –Se hizo un silencio. -¿Y quien pierde, que tiene que hacer?
-___: Limpiar.

Después de unos diez minutos explicando normas y todo eso, comenzamos a jugar.

Obvio, gané yo. Pero cómo era buena persona, ayudé a Silvia a limpiar. Si es que soy lo más.

Bueno, en realidad lo hice porque me amenazó con explicarle a mi madre todo esto. Básicamente.

FIN DEL FLASHBACK

Que lejos quedaban aquellos recuerdos. Quería que se repitieran. Pero sabía tanto Silvia cómo yo, que nunca más se repetirían.

Silvia ya dejó de llorar y esta vez, era sólo yo quien lloraba.

-Silvia: ¿Quieres llorar? Vamos, hazlo. Es bueno. ¿Sabías? Desahógate, di todo lo que no dijiste. Lo que querías y no tuviste. Hazlo sin compostura… sin vergüenza de que alguien te juzgue. Hazlo, pero solo por hoy. Mañana es otro día. Ya mañana debes levantar la cabeza y sonreír. No puedes vivir por siempre triste, te pierdes momentos mientras tienes los ojos cerrados. Sube la cabeza y sonríe. –susurró mientras me abrazaba.

                                             Narra Silvia

Tenía que avisar a David de que ___ se iba de Granada. Sabía que David quería a ___ porque me lo dijo. Me dijo que estaba enamorado de ella. Cogí el móvil rápidamente en cuanto ___ se fue. Me lo cogió al segundo ‘bip, bip’

-David (DAV): ¿Sí?
-Silvia (SIL): No te lo vas a creer, David. Tienes que hacer algo. Por cierto, soy Silvia. –dije rápidamente.
-DAV: A ver, habla más lento, que no te entiendo. –dijo riendo.
-SIL: Es mejor que no rías. –dije con un tono de voz que no era nada parecido al mío.
-DAV: ¿Qué pasa?
-SIL: ___ se va de Granada por lo que ha pasado contigo. –dije rápidamente. Pero sabía que me había escuchado a la perfección.

***

Comentad sobre si queréis que intente subir capítulo cuando me vaya de camping, o cuando vuelva suba maratón.
¡Besos! ♥ 

lunes, 28 de julio de 2014

CAPÍTULO 11

¡Hola! Sí, lo sé, domingo era ayer. Por la mañana me levanté a eso de las 12 y luego, estuve liada. Por la noche, vino una amiga a mi casa a dormir, y me acordé que tenía que subir a las dos de la madrugada. Y no era plan de encender el ordenador a esa hora y subir.
Espero que me perdonéis: $
Hoy no recomendaré ninguna novela. ¡Lo haré el próximo domingo!

El miércoles, hablaré también sobre cómo haré para subir capítulo cuándo me vaya de camping.


¡Disfrutad!

***

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-___: Y tú dime una puta verdad, joder. –dijo y acto seguido le cerró la puerta. David dio por terminada la conversación, pero no sin antes coger una hoja de su mochila y pasándosela por debajo de la puerta de la chica. La chica, aún llorando, cogió la nota y la leyó. ‘’No me olvides, yo no lo haré. Te ama y te amará, David’’. ___ cogió la nota y la leyó. Una lágrima cayó en el papel. Colgó la nota en un corcho que tenía en su habitación con fotos de David y ella.

‘’Un recuerdo más’’ pensó al colgar la nota.

CAPÍTULO 11 – ‘’He aprendido a sonreír.‘’ (HUMAN – CRISTINA PERRI)

                                        Narra David

Soy un idiota por no haber mostrado mis sentimientos. Soy un idiota por hacerle sufrir. Soy un idiota por haberle hecho creer otra cosa. Soy un completo idiota. Soy un idiota.
Miro la pantalla de mi ordenador. Apagado. Apagado, cómo yo. Este vacío que siento por dentro no se puede describir con palabras. Creo que es normal que me duela. Soy humano.

Mi hermana pica a la puerta.

-David: Pasa. –digo apoyando los codos en la mesa y la cara en las manos.
-Lucía: ¿Estás bien? –dice entrando en mi habitación. –He visto como la miras. –dice sentándose en mi cama. Le miro unos segundos y vuelvo la mirada al ordenador.
-David: Ah. –es lo único que puedo decir. No me salen más palabras. Las palabras que tenía que decir a ___, ya se las he dicho, no tiene ningún sentido que diga palabras que no quiero decir.
-Lucía: ¿La quieres? –le miro de nuevo y asiento. Se me cae una lágrima y ella se levanta de la silla y se acerca a mí. Me acaricia el pelo. –Nunca te había visto así por una chica. Lo siento. –Lucía mira alrededor de la habitación y sonríe cuando encuentra lo que estaba buscando. Coge la silla y se sienta a mi lado. –Cuéntame. ¿Quién le ha robado el corazón a mi hermano favorito? –Miré a Lucía y le sonreí triste.

Esto iba para largo.

[…]

-David: Y le pasé una nota por debajo de la puerta.
-Lucía: ¿Y qué ponía en la nota?
-David: ‘’No me olvides, yo no lo haré. Te ama y te amará, David’’. –dije recordando la nota. Mientras le conté todo a Lucía, pasó más o menos una media hora en la que las lágrimas no cesaban. No paraban de salir. Cada una tenía un recuerdo. Cada una me dolía. Lucía me sonrío tristemente y se sentó en mis piernas.
-Lucía: Tranquilo. –dijo secándome las lágrimas y abrazándome.
-David: ¿Por qué le dije que me gustaba alguien y no le dije directamente que era ella quien me gustaba? ¿Por qué?
-Lucía: A veces hacemos cosas de las que ni pensamos. Y si lo pensamos, creemos que saldrá bien y es todo lo contrario. Simplemente ___ le dio la vuelta a la tortilla pensando todo lo contrario.
-David: Pero es que, voy detrás de ella y he hecho muchísimas cosas por ella, no sé cómo puede pensar qué me he aprovechado de ella.
-Lucía: Las chicas solemos pensar muchas cosas. Más que los chicos. –sonríe. –Solemos buscar el lado malo de las cosas. Cosa que los chicos hacen todo lo contrario.
-David: Pero es que no entiendo cómo puede pensar que he estado jugando con ella. Le amo.
-Lucía: Tal vez ella ha sufrido mucho y tiene miedo de volver a equivocarse. Y ha visto que tu de una manera, le hacías daño, ya que ella cree que has jugado con ella. –dice acariciando mi pelo. Le sonrío tristemente y le suena el móvil. Lo lee y sonríe. Teclea unas cosas y me mira. –Me tengo que ir, David. –dice levantándose de mis piernas.
-David: ¿Te puedo hacer una pregunta?
-Lucía: Claro.
-David: ¿Cómo sabes todo esto? –La pregunta creo que no se la esperaba, ya que me mira con cara rara.
-Lucía: Bueno, pues… -empieza a mover los pies nerviosamente y mira al suelo.
-David: ¿Has sufrido por chicos?
-Lucía: Mucho. –En otro momento, ella se habría puesto a llorar, ya que es muy sensible, pero no. Me sorprendió y creo que ella lo notó. Me mira y sonríe. –He aprendido a que no hay que fiarse de todas las personas, porque no todas las personas son buenas. No todas las personas van a buenas. ¿Sabes? Por lo que me has contado, ___ está sufriendo. Ten cuidado con lo que vaya a hacer. –dice mirándome. –He aprendido a sonreír. –se guarda el móvil en el bolsillo. –El dolor cambia a las personas. –dice y acto seguido sale sonriendo de la habitación.

Mi hermana me hizo reflexionar. No podía dejar ir a la persona que más amaba en este mundo. Tenía que aclararle las cosas. Aunque no me hiciera caso. Tenía que decirle que la amaba más que a nada y decirle que de la persona que estaba enamorada era de ella. De ella y nadie más. Ella tenía mi corazón.

Cogí el móvil y empecé a escribir mensajes. Estuve cinco minutos pensando el mensaje que enviarle.

‘’Te necesito más que a nada’’ le envié. En seguida se puso ‘en línea’. Empezó a escribir, pero no me envió nada. De nuevo puso ‘última vez hoy a las 13:14’. Maldición. Cogí una chaqueta rápidamente. Sí, estábamos en verano, pero ¿y qué? Por si acaso.

-David: Mamá, no me esperes para comer. Comeré algo fuera. –le di un beso, cogí las llaves y salí corriendo para casa de ___. Si tenía algo claro era que no la iba a dejar escapar cómo muchas veces había hecho con otras chicas. Pero ella era especial. Ella no era como las demás. Ella no iba a la moda, no le gustaba. Ella quería ir a la moda de su estilo, no de los demás. Ella era única.

Salí de casa y vi a Lucía con un chico. Esta me miró y me sonrió. Le sonreí y me guiñó un ojo sabiendo lo que iba a hacer. Me conocía muy bien. Salí corriendo en dirección a la que iban ellos y empecé a ir a la casa de ___.

Mientras corría, iba diciendo ‘’perdón’’, ‘’disculpa’’, ‘’déjeme pasar, por favor’’ a la gente, ya que tenía que llegar rápido. Tenía que decirle algo. Pero no sé el qué. No sabía que decirle. Mientras iba llegando a su casa, más me iba cansando. Pero no me rendía. No me rendiría por ella. Ella se merecía que corriera esto y más. Pensaba y pensaba en lo que iba a decirle, pero nada se me ocurría.

Llegué a casa y con todas las fuerzas que había recuperado unos segundos parados después de la cursa que me he pegado, piqué al timbre.

Después de llamar unas tres veces seguidas y empezar a caminar, la puerta se abrió.

-XXX: David. –Me giré y vi a la madre de ___ con el teléfono en las manos. –Hola. –dijo con voz triste.
-David: Buenas, Tere. –dije. Pocas veces le llamaba por su nombre, normalmente le llamaba ‘mamá’, ya que, el pasar tanto tiempo con ___, pasaba factura.  Intenté sonar alegre. -¿Puedo hablar con ___?
-Tere: No está en casa. –dijo. –Estaba contigo, ¿no?

FLASHBACK

-Lucía: ¿Sabes? Por lo que me has contado, ___ está sufriendo. Ten cuidado con lo que vaya a hacer.

FIN DEL FLASHBACK

-David: No, no, no.
-Tere: ¿No, qué, David?
-David: Quédate aquí, no te vayas. –dije preocupado. No podía hacerlo. No, no podía.

                                            NARRA ___

Necesitaba hablar con alguien que me llegara a entender. Necesitaba aprender a no enamorarme de las personas equivocadas. No estaba segura de lo que iba a hacer, pero tenía que irme de aquí.

‘’Ding dong’’ se escuchó a la vez que picaba el timbre de casa de Silvia.

-___: ¡Silvia! –digo tirándome a sus brazos y rompiendo a llorar. Esta se sorprende pero acepta mi abrazo. Me abraza fuertemente.
-Silvia: Shh… tranquila.

Una vez ella vino llorando, esta vez, era mi turno.

-Silvia: Ven, entra. –dijo ofreciéndome pasar a su casa. Asentí y ambas subimos las escaleras dirigiéndonos a su habitación. Una vez entramos, cerró la puerta y yo me tiré a su cama a llorar.  –Shh… -dijo acariciándome la espalda. –Tranquilízate.

Después de unos diez minutos intentando no llorar, lo conseguí. Creo que es la primera vez que lo consigo en dos días.

-___: Me voy de Granada. –dije por fin.

***

Creo que la novela tendrá unos treinta capítulos así, y tal vez, haga una segunda temporada ;) ¡Ya os iré diciendo cosas sobre este tema, a medida que pase el tiempo!
¡Votad y comentad! Y también, si tenéis alguna duda no dudéis en ponerla.

¡Besos!

miércoles, 23 de julio de 2014

CAPÍTULO 10

Holi, holiiii. ¡Tenía pensado subirlo a las ocho o así, pero viene una amiga a mi casa para fangirlear  conmigo de que HOY HACE CUATRO AÑOS QUE SE FORMÓ ONE DIRECTION AHHHHHHHH.
 Sé que mucha gente no le importará porque ni es directioner, pero me hacía ilusión decirlo, ah, que grandes se hacen :(((( quiero llorar vale.
 ¡Espero que os guste el capítulo!
 ¡Hasta el domingo! 
¡Byeeeeeeeeeee! ♥
***

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-___: Entonces, sí tanto me amabas, ¿por qué me has hecho daño? Fue bonito mientras lo creía. ¿Sabes de que me he dado cuenta? –la miro. –De que no me he enamorado de ti. Si no de tus mentiras. ¿Pero sabes qué? Ya no importa. –dijo y acto seguido se le cayó una lágrima. -Que duermas bien. –dice con una voz seca. Nunca la había escuchado hablar así. Lo está pasando mal. Pero creo que yo lo estoy pasando peor. Me siento fatal por haber hecho una cosa, que en realidad, es todo lo contrario. Pero espero que con el tiempo, se vean las cosas.

O si no, tendré que hacer yo algo. 

CAPÍTULO 10 – ‘’Un recuerdo más‘’

                                                              Narra ___

Me despierto por la luz del sol, que entra por la ventana del salón. Miro hacía mi derecha y quito rápidamente la mirada, casi me quedo ciega del sol. Me siento en el sofá y me hago una coleta para estar más cómoda. Me levanto del sofá y doblo la manta. Miro hacía la izquierda mientras recuerdo todo lo que pasó la noche anterior. Espero que se arregle pronto. Ayer dije muchas cosas que no pensaba. Salió todo rápido porque estaba cabreada. Me arrepiento de muchísimas cosas que dije. ¿PERO QUE ESTOY DICIENDO? ¡Ha sido él quien me hizo crear falsas esperanzas! ¿Porque me besó? ¿Porque me ha tratado genial siempre? ¿Porque quería que me fuese con él a Barcelona? 

Barcelona... ¿Iré? No. Claro que no iré. En cuanto se despierte se lo diré. O no. No sé que hacer. A lo mejor para cuándo se vaya David a Barcelona ya se ha arreglado. O tal vez no. ¡No sé que hacer! La verdad es que no creo que se arregle lo nuestro. Obviamente no me gustaría que se acabara nuestra amistad por esto. Soy tonta por haber mostrado mis sentimientos muy rápidos. Me levanto del sofá y voy al baño. Ahí me lavo la cara y salgo directa para la cocina. Cuando llego, huelo a... ¡CHOCOLATE! Entro a la cocina y no. No puede ser. 

-David: Hola. -dice con voz apagada.

¡No me acordaba de que estaba David en mi casa! Recordaba todo lo de ayer. Lo de la playa, lo de la chica que le gustaba pero se me había pasado por alto esto. ¡Para matarse! 

Sin saludarlo, abro la nevera sacando la leche.

-David: ¿No querrás chocolate? -me pregunta esperando una respuesta. Pero no la obtiene. -Tú madre se ha ido pronto a la cafetería de su amiga. Dice que le ayudará un poco porque hoy tendrá muchos clientes. -dice mirándome. Le miro seria. -Entonces, ¿querrás chocolate o no? -dice con una media sonrisa. Cojo un vaso del armario y pongo café, acompañado de leche. Microondas y treinta segundos. -Me lo tomaré como un no. 

Me siento en la encimera esperando treinta segundos que parecen años. Cuando por fin se calienta el café, lo cojo y le pongo azúcar. Me siento en la pequeña mesa que hay en la cocina.

-David: ¿Estás bien? -No contesto. Si se cree que le voy a contestar después de lo que le he hecho, lo tiene claro. JÁ. -¿me vas a hablar algún día? -le miro y le doy un sorbo al café. Está rico. -Ni siquiera me has dejado decir quien es. -Me empiezo a cabrear.

-___: Joder, David. ¿Quieres dejarme ya? -digo alterándome y levantándome de la silla. Este me mira triste. -¿Estás contento? Ya te he hablado. Déjame en paz. David. -Digo cogiendo el café y yéndome hacía mi habitación. Me lo tomaré allí más tranquila.

-David: ¿A dónde vas? -dice siguiéndome David.

-___: Dónde me dejes en paz y tranquila.

-David: Eh, tranquila, que nadie te ha hablado borde, eh. -me giro. Dejo el café en la mesa, no vaya a ser que se lo tire en la cabeza... 

-___: ¿Me quieres dejar en paz de una puta vez? ¡Ayer me dijiste que te gustaba una chica! Me hiciste mucho daño, ¿sabes? Me hiciste crearme ilusiones. Ilusiones de pensar de que querías algo conmigo. Pero no. Todo era una mentira. Una mentira que me dolió mucho. Creo que nunca me había dolido tanto una mentira. Eras increíble. Creía en ti. Creía que eras una persona en las que se podía confiar. Creía, creía y creía... Pero todo lo que creía era mentira. Es increíble cómo hace dos días me hacías feliz. Y ahora, ahora no me haces nada. Ahora sólo me haces sentirme más triste. Ahora sólo me haces sentirme rota. Déjame en... -David me interrumpe poniéndome su dedo índice en la boca.

-David: Shh... -pone sus dos manos en cada lado de mi cara.

-___: Para, David. -digo intentando apartarme de él. Él se acerca más a mí. Se va acercando más... Más... y me besa. Con una mano en mi mejilla, cambia la otra y la pone en mi cintura para acercarme más a él. Le sigo el beso. ___, ¿QUÉ HACES? ¿POR QUÉ LE SIGUES EL BESO? ___, contrólate y apártate de él. Pero no. No puedo. Lo intento, pero David tiene más fuerza que yo y me aprieta para que no me aparte. Muevo la cabeza hacía los dos lados y consigo soltarme de sus brazos. Lo miro con rabia y le doy una bofetada. -¿PERO QUIÉN TE HAS CREÍDO PARA BESARME? A ti no hay quien te entienda. -digo llorando y a la vez enfadada.

Subo las escaleras de dos en dos y me encierro en mi habitación. Cierro la puerta al entrar y me deslizo por la puerta. Empiezo a llorar.

-David: ¡___! ¡Abre! –dice agobiado, dando golpes a la puerta.
-___: Déjame, por favor, David.
-David: ¡Déjame aclararte todo esto!

                                      Narrador inconsciente

Dos personas hablando. Dos personas sintiendo lo mismo hacía la otra persona. Dos personas que no saben que acabarán juntos.

-David: ¡___! ¡Abre! –dice agobiado, dando golpes a la puerta.
-___: Déjame, por favor, David.
-David: ¡Déjame aclararte todo esto! –el chico se desliza por la puerta sentándose en el suelo como la chica.
-___: ¿No entiendes que para mí todo esto es muy difícil? ¿No entiendes que quiero que me dejes en paz?
-David: ¡¿Y tú no entiendes que quiero explicarte todo esto?! –dijo el chico alterado. La chica empezó a llorar por los gritos del chico. Nunca le había hablado en un tono tan fuerte y eso le asustaba. –Lo siento. –dijo el chico al escuchar los llantos de la persona de la que estaba enamorado hasta las trancas.
-___: Deja mi vida, por favor.
-David: No… no me hagas esto.
-___: Sólo un tiempo.
-David: Sólo un tiempo. –dijo el chico susurrando y analizando cada una de las letras que había dicho ___. -¿Estás segura?
-___: Ahora no puedo estar segura de nada. Solo sé que no quiero verte.
-David: ¿No quieres verme? –preguntó para asegurarse de lo que había escuchado.
-___: No quiero verte. –dijo la chica aún llorando.
-David: ¿Puedes abrirme? –la chica no contestó. Se levantó y abrió la puerta, viendo a un David destrozado, con los ojos rojos. Lo miró a los ojos pero automáticamente quitó la mirada. Sabía que si seguía con la mirada en sus ojos, terminaría haciendo algo que no quería.

-___: ¿Qué quieres? –dijo mirando al suelo.
-David: Dime mirándome a los ojos que no quieres verme. Simplemente dime que no quieres. Y te dejaré en paz. Sólo dímelo. Necesito que me lo digas mirándome a los ojos. No quiero que lo hagas porque crees que no te quiero, porque crees que he jugado contigo. Cosa que no es verdad. –dijo el chico moviéndose el pelo con las manos. Nervioso. Muy nervioso. No podía más. Esta situación le agotaba. –Dime que no me quedes, dime que me quieres olvidar. Dime que quieres que desaparezca de tu vida.
-___: Y tú dime una puta verdad, joder. –dijo y acto seguido le cerró la puerta. David dio por terminada la conversación, pero no sin antes coger una hoja de su mochila y pasándosela por debajo de la puerta de la chica. La chica, aún llorando, cogió la nota y la leyó. ‘’No me olvides, yo no lo haré. Te ama y te amará, David’’. ___ cogió la nota y la leyó. Una lágrima cayó en el papel. Colgó la nota en un corcho que tenía en su habitación con fotos de David y ella.

‘’Un recuerdo más’’ pensó al colgar la nota.

domingo, 20 de julio de 2014

CAPÍTULO 9

¡Hola! 
Bueno, deciros que no sé si podré subir capítulo este miércoles -lo más seguro es que sí, pero por si acaso, yo aviso- ya que el cargador de mi ordenador no quiere funcionar, y el ordenador no tiene batería. Por suerte, me pasé los capítulos a un pendrive y tengo los capítulos.
Y os preguntaréis, ¿Qué haces subiendo capítulo si no te va el ordenador? Bien. Pues he cogido el ordenador de mi hermana, ya que no está en casa. :P 
También, deciros, qué del 2 de agosto al 13 de agosto -creo que es- me voy de camping, y no sé si podré subir. Tal vez suba capítulo el mismo 2 de agosto, en mi casa o algo así. ¡no sé! Ya pensaré cuándo se acerque más el día y os diré algo.
Bueno, sólo era avisaros sobre eso.
También, si hay cinco comentarios y ocho votos, subo capítulo. ¡Sea el día que sea! :P Así, que ya sabéis, votad y comentad, y tendréis un capítulo nuevo.
¡Ahora, disfrutad con este capítulo! ¡Espero que os guste! :)
***
EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-Mamá: Hija, ¿a dónde vas? –dice entrando medio dormida en la habitación.
-___: A la playa con David, ¿puedo?
-Mamá: Sí, claro. Claro que puedes. –dice sonriente. Asiento y le doy un beso en la mejilla. Cojo una mochila y pongo una toalla dentro de ella. -¿Qué tal con Silvia?
-___: Larga historia. Lo he pasado fatal… Ya te contaré mañana, ¿sí? –Esta asiente y le doy un beso en la mejilla de nuevo. –Hasta mañana. –sonreímos y bajo rápido las escaleras.

–___: Ya estoy. –digo abriendo la puerta. David me sonríe.
-David: Traje coche.
-___: Perfecto. –abre el coche y me meto en el asiento copiloto. Pongo la mochila en mis piernas y entra David al coche.
-David: Pues vayámonos a la playa.

CAPÍTULO 9 – ‘’Déjame explicarte‘’

-___: Estás de la olla, de verdad. –digo riendo.
-David: Pero me quieres demasiado.
-___: No me queda otra, la verdad. –Me mira, ríe y vuelve la mirada para la carretera. -¿Tienes música?
-David: Mira en los cajones esos. –dice señalando. –Está la música.
-___: Bueno, da igual, si ya hemos llegado. –digo mirando por la ventana. –este me mira y sonríe. Vuelve la mirada a la carretera y seguido, aparca. Salimos del coche, cojo mi mochila y cierra el coche.

Entramos en la playa, yo, corriendo, feliz. Cómo siempre. Este me mira riendo. Se acerca a mi y dejamos las cosas en la arena. Ponemos las mantas extendidas y nos quitamos la ropa.

-David: ¿Vienes al mar? –dice tendiendome las manos.
-___: Está bien. –me ayuda a levantarme del suelo y vamos corriendo al mar. Entramos y empiezo a nadar. –Está muy buena. –me sonríe y asiente.

Estamos un rato largo nadando, salpicandonos con el agua y hablando. La verdad es que el tiempo con David se me pasa volando. Y quieras o no, se nos hizo tardísimo.

-David: Podríamos quedarnos a ver el amanecer. –dice sonriendo.
-___: ¡Sí! Haré fotos. Traje la cámara. –digo saliendo rápidamente del agua. –Espera ahí. –cojo la toalla y me la pongo encima. Cojo la cámara y voy rápido hacía donde está David. -¡Sonríe! –digo haciendole una foto. Este posa de una forma rara y río. Pongo la cámara en posición que David sale detrás y yo adelante y hago la foto. La miro y sonrío. –Anda, ¡sal del agua!
-David: ¡Vooy! –dice rápidamente a la vez que sale. Coge la toalla y se seca. Ponemos mi toalla en la arena y nos sentamos en ella, ya que con la de David, nos tapamos un poco. Cojo la cámara y nos empezamos a hacer fotos de todo tipo; Sacando la lengua, poniendo morritos, sonriendo, enfadados, haciéndo tonterías...
Me acomodo un poco más en los brazos de David y este me abraza.
-___: ¡Mira, mira! –digo señalando el cielo. Este sonríe y me suelta. Cojo la cámara y empiezo a hacer fotos al amanecer. David se empeña en hacerme una foto de lejos con el amanecer de fondo, y yo, asiento.
-David: A ver, posa. –poso de forma rara. -¡Así no! –dice riendo. Río y me pongo mejor. –Perfecta. –Me hace más fotos a la vez que yo voy cambiando de posición y luego, le hago yo a él unas cuantas. Un rato después, sólo hago fotos al cielo. Cuándo ya creo que son bastantes las que he hecho, recogemos y nos montamos en el coche.

Llegamos a casa bromeando en el coche. Cuando llegamos, cogemos las cosas y salgo corriendo del coche. David cierra el coche y viene corriendo hacía mí. Me coge de la cintura y yo levanto los pies quedando arriba suyo. Este ríe.

-___: ¡Suéltame!
-David: No me da la gana. –dice sonriendo. Lo miro, me muerdo el labio y vuelvo la mirada hacía la entrada de mi casa. –Mírame. –dice susurrando en mi oreja.
-___: Está bien. –Lo miro y me mira.
-David: ¿Te digo un secreto? –asiento. –Me gusta una chica. –dice dejandome en el suelo.
-___: Oh, fenomenal. –digo mirandole. Estoy llena de rabia. ___ actúa. Está bien. Él no te quiere. Él no te quiere.
-David: La conocí el otro día y bueno, quería decirtelo... –dice mirando al suelo.
-___: Está bien, David. Creo que debería entrar en mi casa. –digo mirandole a los ojos.
-David: Está bien.
-___: Duerme en mi habitación. Yo dormiré en el sofá. –me va a decir algo, pero le interrumpo entrando en casa. Este me sigue y me coge del brazo cuándo llegamos a mi habitación.
-David: Déjame explicarte... –no le dejo decir más y le interrumpo.
-___: ¿Sabes, David? Soy tonta. Tonta por creer que te gustaba. Pero ya veo que no. Que solo jugabas conmigo. ¿Pero sabes qué? Qué me dejes en paz. –digo con lágrimas en los ojos.
-David: Yo... ___, lo siento...
-___: Buenas noches. –digo cogiendo una manta de mi armario y saliendo de mi habitación. Bajo las escaleras llorando.

Soy tonta. Tonta por creer que me quería y le gustaba. ¿Pero a quien le voy a gustar siendo así?

Me tumbo en el sofá a la vez que lágrimas van cayendo por mi mejilla. Me tapo con la manta y me seco las lágrimas. Espero que todo esto se arregle muy pronto. Esto es una pesadilla. Me alegro por aquella chica de la que David me ha hablado. ¿Cómo podía haber pensado que David me quería? Soy una tonta. TONTA. Me siento en el sofá y rompo a llorar de nuevo. Me limpio las lágrimas y siento unas manos en mis hombros. Quien me toca los hombros, suspira. Ya sé quien es. Conozco esos suspiros. David.

Narra David

Estoy intentando dormir. Pero es un intento fallido. No puedo. Soy un idiota por hacerle esto. Me levanto de la cama y sí, decido bajar abajo para hablar con ella. Cuando estoy bajando las escaleras, escucho unos llantos. Son de ella. Voy hacía ella y le acaricio los hombros.


-___: David, déjame, por favor. No me hagas más difícil esto. –dijo intentando no llorar. Pero fue un intento fallido. Empezó a llorar y yo le acariciaba los hombros. Haciendole un pequeño masaje.
-David: No me dejaste decir quien era esa persona.
-___: No necesito saberlo para vivirlo.
-David: Tal vez sí... –dije sentandome a su lado.
-___: David, por favor, no. –dijo retirando la mirada de mis ojos.
-David: ¿Porqué no me dejas hablar contigo? Quiero aclararte todo esto.
-___: No necesito saber nada. Ya sé lo suficiente. Sé que te gusta una chica la cual no soy yo, y esto me está matando por dentro.
-David: Yo...
-___: Tú nada, David, tú nada... –dijo tocandose el pelo nerviosamente. –Dime una cosa. –dijo mirandome a los ojos. -¿Me has estado utilizando? –se hace un silencio por unos segundos que para mí parecen años. –Está bien Da... –yo le interrumpo.
-David: ¿Qué te hace pensar eso?
-___: Muchas cosas, David. Sólo dime sí o no. Y te dejaré en paz, y serás feliz con la persona que amas.
-David: No, no te he estado utilizando. –digo por fín.
-___: Está bien. Iré a la cocina. Por favor, cuando vuelva, no quiero verte. –dijo con lágrimas en los ojos. –Asentí roto. Roto por hacerle sufrir. Esta se levantó y yo le cogí del brazo. Me levanté y me acerqué a ella.
-David: No quiero verte mal. ¿Qué puedo hacer para que estés bien?
-___: Desaparecer de mi vida por un tiempo. –le miré mientras lágrimas salían de mis ojos. Esta se tapó la boca con las manos. –Lo siento. –dijo y acto seguido salió corriendo hacía la cocina.
-David: Esa persona que me gusta, eras y serás tú... –dije susurrando.

Demasiado tarde. ___ ya se había marchado a la cocina. Escuchaba llantos suyos desde allí. Asomó la cabeza por la puerta y cómo vió que aún seguía ahí, no se movió de la cocina. Cerró la puerta de nuevo y yo me di la vuelta para irme a la habitación. Subí las escaleras de manera melancolica. Solo faltaba la música de fondo.
Soy un tonto por no haberselo contado bien, en vez de haberle dicho que me gustaba una chica. ¿Cómo podía pensar que le había estado utilizando? Es inútil. Nunca me haría eso a una chica. Y mucho menos a ella. Ella es increíble, guapa y muchísimas cosas más. Todo de ella es bueno. Tiene defectos, sí, ¿pero quien no los tiene? Cuándo ya llego al final de las escaleras, escucho la voz de ___ diciendome algo que no logro entender. Me doy la vuelta y la veo ya sin llorar.

-David: ¿Qué?
-___: Qué si alguna vez me has querido.
-David: Te he llegado a amar. –digo con valentía.
-___: Entonces, sí tanto me amabas, ¿por qué me has hecho daño? Fue bonito mientras lo creía. ¿Sabes de que me he dado cuenta? –la miro. –De que no me he enamorado de tí. Si no de tus mentiras. ¿Pero sabes qué? Ya no importa. –dijo y acto seguido se le cayó una lágrima. -Que duermas bien. –dice con una voz seca. Nunca la había escuchado hablar así. Lo está pasando mal. Pero creo que yo lo estoy pasando peor. Me siento fatal por haber hecho una cosa, que en realidad, es todo lo contrario. Pero espero que con el tiempo, se vean las cosas.

O si no, tendré que hacer yo algo. 

***
Cómo decía en el anterior capítulo, el drama empieza.  
La novela que recomiendo hoy es sobre Auryn, y es de blogspot. ¡A mí me encanta, y me pasaría por ella! :P ''http://simplecasualidad7058.blogspot.com.es/''

jueves, 17 de julio de 2014

CAPÍTULO 8

¡Holiiiiiiiii! Iré rápida.

Siento no haber subido capítulo ayer –que era cuándo tocaba- pero cuándo haya quince votos y siete comentarios en Wattpad, ¡Subo capítulo!

Ayer estuve muy liada y no pude subir, y hoy, más de lo mismo, pero he acabado subiendo. ¡Lo siento de nuevo!

¡Disfrutad, que el drama está por llegar! ;)

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-Silvia: Llegué a casa después de irme de compras con una amiga. Por la tarde. Fui a cenar con ella y a eso de las nueve, un poco antes de que te llamara, pues como te he dicho, llegué a casa. –me mira tristemente. –Llegué a casa y vi a Jesús en la cama con dos chicas más. –le miré sorprendida. Conocía a Jesús. Sabía que no era de fiar. Pero no imaginaba que llegaría tan lejos. –Eran mis amigas. –empieza a llorar de nuevo y yo, le acaricio la espalda. –Me dijo que me fuera de casa.

CAPÍTULO 8 – ‘’Bésame ya‘’

Silvia rompió a llorar de nuevo. No paraba de llorar. Yo le acariciaba la espalda para tranquilizarla. Bebí de mi café.

-___: Shh… tranquila. Tienes que pasar página, cielo. Es lo mejor.
-Silvia: No puedo… -se hace un silencio. –Lo amo.
-___: Eso es lo que tienes que cambiar. ¿Y sabes quien te va a ayudar? –Me mira. –Yo. –sonríe tristemente.
-Silvia: Me tendría que ir… Se ha hecho tarde.
-___: ¿Y a dónde irás? No puedes volver a tu casa.
-Silvia: Creo que puedo tener fuerzas para ir.
-___: Espera. Te acompañaré.
-Silvia: No hace falta. Te puede hacer daño. –baja la cabeza y luego, yo le busco con la mirada.
-___: A ti también te puede hacer daño. –le acaricio el pelo. –Llamaré a un amigo. Espera aquí, eh. –sonríe y voy al baño para llamar a David.

[…]

-David: ¿Y que te hizo? –dice andando por la calle. Cómo Silvia y yo.
-Silvia: Me puso los cuernos con unas amigas. Además… me da miedo ir. Antes… -me mira y rompe a llorar. Me acerco a ella y le pongo su cabeza en mi hombro. Intento calmarla. Se separa de mí y sonríe. –Antes… me pegaba. –dice con un hilo de voz.
-David: ¿De verdad? –asiente. Se levanta un poco el pantalón y nos enseña todos los moratones que tiene. –Wow. Lo siento. –dice sorprendido. -¿Y cómo dices que se llama ese chico?
-___: Jesús García.
-David: Me suena… -dice pensando. –Pero no recuerdo de qué… -alza los hombros.
-Silvia: Ya hemos llegado. Es ahí. –señala un edificio viejo, de color naranja. Silvia saca las llaves de su casa y abre la puerta. El edificio no tiene ascensor, así, qué, subimos por las escaleras. –Es solamente una planta. No os asustéis. –sonríe. Se pone delante de la puerta y yo le acaricio el hombro.
-___: Tranquila, estamos contigo. –le susurro. Me mira y sonríe. Abre la puerta y se escuchan gritos.
-XXX: ¡Tú, gilipollas! ¿Dónde te habías metido? –dice saliendo del comedor para venir hacía donde estamos nosotros. Silvia empieza a llorar.
-Silvia: Lo siento Jesús… -le interrumpe.
-Jesús: ¡No lo sientes! –mira hacía la puerta. –Vaya, tienes otra amiga. ¿Me la puedo tirar, también? –dice riendo.
-David: ¡Cállate, gilipollas! –dice David alzando la voz.
-Jesús: Lo siento, no me van los tíos.
-David: Cállate si no quieres que llame a la policía.
-Jesús: Vaya, Silvia, que malote que es tú amigo. –dice riendo. –Bueno, cielote –dice refiriéndose a mí. -¿Vamos a la cama o no?
-___: ¡Déjame, gilipollas! –Jesús corre hacía mí y me coge por los brazos. Me aprieta muchísimo.
-Jesús: ¿Qué habías dicho?
-___: Suéltame. –digo llorando.
-Silvia: ¡Suéltala!
-Jesús: ¿Estás segura?
-Silvia: Sí… -dice mirando al suelo.
-Jesús: ¡MIRAME A LOS PUTOS OJOS! –Silvia levanta la cabeza y se encuentra a Jesús con una navaja en mi cuello.
-David: Déjalas marchar. Yo me quedo aquí.
-___: No, David. Marcharos.
-David: Yo de aquí no me voy sin ti.
-Jesús: Acércate y te juro que le rajo el cuello.
-David: Déjala salir.
-Jesús: ¡QUE NO, JODER! Hostia puta. –dice cabreado.
-XXX: ¡Las manos en la nuca! –dicen después de haber entrado en la casa de Silvia.
-Jesús: ¡Me cago en tu puta madre, Silvia! –Silvia empieza a llorar. Yo me salgo rápidamente de los brazos de Jesús y voy hacía David. Este me abraza y yo rompo a llorar. Me suelto de David y abrazo a Silvia. Los policías salen de casa con Jesús. -¡Os vais a enterar, cabrones!

[…]

-Silvia: Muchísimas gracias por todo. –dice abrazándonos.
-___: De nada. Para eso están los amigos. –sonrío.
-Silvia: Hasta mañana, chicos. –nos da dos besos a los dos y entra en casa de su madre. Antes ya la había llamado, y habían acabado reconciliándose.

-David: Vaya día… -dice pasando su brazo por mi cuello. Le miro y sonrío. Pongo mis manos en su cintura y caminamos mientras le abrazo. –Pero al menos lo he pasado a tu lado. –sonrío. –No me podía imaginar estar sin ti. Cuando te ha cogido y ha sacado la navaja me han dado ganas de matarlo. Silvia me ha parado. –sonrío. –No quiero separarme de ti. Te conozco desde hace poco y ya lo sé. –David se para y yo hago lo mismo. Se pone delante de mí. –Te quiero, ¿lo sabías?
-___: Yo también te quiero, David. –digo con una sonrisa tímida. –Quiero estar contigo hasta el final. –nos abrazamos.
-David: Hasta el final y más allá. –me separo de él y este me mira confuso. -¿Qué?
-___(tn): Eso es de Toy Story. –digo riendo. –Y es hasta el infinito y más allá.
-David: Pues eso. –reímos. Nos abrazamos de nuevo. –Te quiero. –me da un beso en la mejilla y después en la comisura del labio.
-___: David… -me mira.
-David: Dime. –dice con una sonrisa irresistible.
-___: Bésame ya. –David me mira sonriente y pone sus manos en mi cintura, pongo mis brazos por su cuello y me levanta un poco del suelo, ya que es más alto que yo. Se acerca poco a poco a mí y finalmente me besa. Me besa apasionadamente. Pongo mis manos en su pelo. Enredo mis dedos en su pelo y seguimos besándonos. Sonrío entre medio del beso. David lo nota y ríe. Dios. Su. Risa. Muero. David se separa de mí y me deja en el suelo. Sonreímos, nos damos la mano y seguimos caminando.
-David: Ya hemos llegado. –dice al ver mi casa. Sonrío.
-___: Hasta mañana. –digo entrando en casa. –David coge mi brazo y me acerca a él.
-David: ¿Y mi beso? –sonrío y le doy un beso en la mejilla. David me suelta y entro a mi casa. Entro sonriendo. Cómo para no hacerlo.

[…]

Me meto en la cama después de haberme quitado la ropa y haberme puesto una camisón largo que me llega hasta las rodillas. Cansada. Cuando he llegado a casa, mi madre ya estaba durmiendo. Miro hacía la pared. Necesita algunos retoques. Tal vez ponga estrellas o algo. Sonrío y toco mis labios con mis dedos. David. ¿Qué estará haciendo ahora? Me giro hacía el móvil y cómo automáticamente, suena el móvil. Lo abro y es un mensaje de David. ‘Me he olvidado las llaves y mis padres están durmiendo. ¿Qué tal si dormimos juntos?’ Sonrío. Me bajo de la cama de un salto. Bajo rápidamente las escaleras y miro por la mirilla. Está David. Abro y me mira. Sonríe y me tiro a sus brazos. Este me coge y ríe.

-David: ¿Qué tal?
-___: El sueño que tenía, se me ha ido. –reímos y hago entrar a David, cierra la puerta con el pie, ya que me tiene aún cogida. –Bájame, anda. –este niega y sube las escaleras intentando no hacer ruido. Llegamos a mi habitación y entra. Me deja en la cama y me tumbo. Se pone de espaldas a mí y se quita la camiseta dejando ver su perfecta espalda. Se sienta en la cama y se quita los zapatos. Los deja debajo de mi cama y se tumba conmigo.
-David: Tampoco tengo pijama, así qué… -reímos. David se sienta en la cama. -¿Tienes sueño? –niego y él ríe. –Yo tampoco.
-___: ¿Y que hacemos?
-David: ¡Ya sé! Coge un bikini y vístete. Iremos a la playa.
-___: ¿Cómo vamos a ir a la playa? Son las… -miro el móvil. -¡Las tres de la mañana!
-David: Anda, póntelo.
-___: Está bien… Pero vete. –digo señalando la puerta.
-David: Está bien. –ríe. Coge su camisa y los zapatos y sale de la habitación. –Te espero abajo. –dice antes de cerrar la puerta. Cuando ya se ha ido, abro el cajón y cojo el bikini. Me lo pongo rápidamente y me pongo encima unos shorts y una camiseta de rayas azules. Me hago una coleta alta y lista. Pican a la puerta y abro, pensando que es David.

-Mamá: Hija, ¿a dónde vas? –dice entrando medio dormida en la habitación.
-___: A la playa con David, ¿puedo?
-Mamá: Sí, claro. Claro que puedes. –dice sonriente. Asiento y le doy un beso en la mejilla. Cojo una mochila y pongo una toalla dentro de ella. -¿Qué tal con Silvia?
-___: Larga historia. Lo he pasado fatal… Ya te contaré mañana, ¿sí? –Esta asiente y le doy un beso en la mejilla de nuevo. –Hasta mañana. –sonreímos y bajo rápido las escaleras.

–___: Ya estoy. –digo abriendo la puerta. David me sonríe.
-David: Traje coche.
-___: Perfecto. –abre el coche y me meto en el asiento copiloto. Pongo la mochila en mis piernas y entra David al coche.

-David: Pues vayámonos a la playa.                        

domingo, 13 de julio de 2014

CAPÍTULO 7

¡Iré rápidamente! 

Cómo dije en el anterior capítulo, no me gusta la idea de subir la novela por aquí, por la razón de que no la lee casi nadie. Pero la subiré, ya que, al menos hay dos personas que si la leen.

También, cómo hoy es domingo, tengo que recomendar novela de Wattpad.

Creo que cada domingo que recomiende, será novela de Wattpad.

 No siempre recomendaré novelas de personas que conozca, si no, qué, recomendaré novelas que a mi me gusten.
Hoy, recomiendo una novela de Niall Horan (1D). La novela se llama 'Trapped'. La novela es de ''DarkestSoulx''. (Wattpad) ¡A mí me encanta, así, que os la recomiendo. 
¡Hasta el miércoles! :) 
 ¡Chau, chauuuuu!

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-___: Tonto.
-David: Tonta.
-___: Tonto.
-David: Tonta.
-___: Vamos a estar todo… -David me interrumpe.
-David: Tonta.
-___: El rato así. –digo acabando lo que quería decir.
-David: Puede.
-___: Vale. Pues sigamos. –David me mira y ríe.
-David: Anda, vamos a comer.
-___: Está bien. Vayamos. –David se levanta de la cama y me coge como un saco de patatas hasta llegar a la cocina, ya que allí, me baja. -¡¿MAMÁ?! –grito al ver que no está.
-David: ‘___, cariño, he ido a la cafetería de una amiga mía, a tomar el café, ya que yo ya he comido. ¡Calentaros la lasaña en el microondas! Intentaré no llegar muy tarde.

                                                                   Besos, mamá’

CAPÍTULO 7 – ‘’No te alejes esta vez‘’

Mi madre, se fue a la cafetería de una amiga suya, ya que ella ya había comido. Así, que David y yo comimos solos.

¿La comida cómo iba a estar? ¡RIQUÍSIMA! Sabía que David me había querido besar, pero quería ver la cara que se me quedaba al ser ‘rechazada’. Río al pensarlo, pero.... Estaba en una nube de la cuál no quería bajar nunca. ¡Y encima me iba con él de vacaciones! Me atraganté con la lasaña. David me miró preocupado. Reí y este igual.

-David: ¿En qué piensas? –dice bebiendo de su vaso de Coca-Cola. David sabía en que estaba pensando, y así, que no le iba a mentir.
-___: En nosotros. –David le mira y esta baja la mirada hacía la lasaña.
-David: ¿Y…? –dice para que yo siga hablando.
-___: No lo sé. –sonrío.
-David: ¿Sabes lo que yo sé?
-___: Dime. –digo mirándolo.
-David: Que te quiero. –Se acerca a mí y me mira sonriendo.
-___: No te alejes esta vez.
-David: Esta vez ninguno de los dos se quedará con las ganas. –le miro y sonríe. Apoyo mi frente en la suya. Sonreímos al mismo tiempo y nos fundimos en un beso.

[…]

-___: Vaya rollo de película. –digo al ver que ya empiezan los créditos de la película, que está en el ordenador.
-David: Pues a mí me ha gustado. –miente.
-___: Tú con tal de llevarme la contraria…
-David: Pues también es verdad… -reímos.
-___: Aunque tampoco me he enterado mucho…
-David: Tal vez si no te hubieras dormido…
-___: ¡Y dale! Que no me he dormido. He cerrado los ojos.
-David: Por cierto, ¿sabes qué?
-___: ¿QUÉ?
-David: Roncas.
-___: ¿Qué voy a roncar yo?
-David: Que sí. Que te he escuchado. Lo he grabado y todo. –dice sacando su móvil del bolsillo del pantalón.
-___: Que yo no ronco. Eso ha sido que te has dormido y has escuchado tus propios ronquidos.
-David: ¿Pero cómo…? –me río. -¿Cómo voy a escuchar mis propios ronquidos?
-___: No sé. Ves al médico. –reímos.
-David: Pues pediré hora, entonces. –ironía.
-___: Oye, déjame ver el vídeo. –David teclea unas cosas en su móvil y me pone un audio. -¡Eso no es vídeo, es audio!
-David: Perdón. Era audio. –Miro la pantalla del móvil.
-___: ¡Pero si eso es Youtube, mentiroso! –David ríe y se pone a ver el vídeo. -¿En serio has buscado personas roncando para que yo pensara que ronco?
-David: Tal vez. –le miro por unos segundos y rompemos a reír. –A ver, me aburro, ¿vale? Jo. –hace un puchero.
-___: Anda, bobo, ven aquí. –se pone en medio de mis piernas y le acaricio el pelo. Y nos dormimos por bastante tiempo, en la misma posición.

Y es que, no querría cambiar. Querría que esto se detuviera. Estar así por todo el tiempo que yo quisiera. Porque David es único.
Y lo que yo no sabía, es que unos siete años después, seguiremos siendo amigos, pero de forma diferente. Y yo no me acordaría de ninguno de estos momentos.

[…]

-David: ¡Corre, despierta! –me grita alargando la ‘a’. Pero sigo sin contestar. -___, despierta. ¡___, CORRE, QUE SE QUEMA LA CASA! –miente.
-___: ¡CORRE! ¡COGE TODAS TUS COSAS! –digo levantándome de repente. Escucho unas risas y me giro. David. –Yo. Te. MATO.
-David: ¿Lentamente?
-___: Y dolorosamente.
-David: ¿Crees que es mejor que corra? –asiento. –Bueno, pues adiós. –se despide con la mano y sale corriendo. Salgo detrás de él. David baja las escaleras llegando al comedor. Se pone detrás del sofá y yo delante.
-___: No es manera de despertar a una persona así. –digo con una mano en la cintura. Este me copia la posición.
-David: Tienes razón. Perdón. –se acerca a mí pero yo me separo de él.
-___: JÁ, JÁ, no voy a creerte. ESTA vez –digo recalcando ‘esta’- no vas a hacerme cosquillas. No te saldrás con la tuya.
-David: Chica lista.
-___: Todavía no mucho. –sonreímos. Nos miramos unos segundos y el ruido de una puerta abriéndose se escucha por toda la casa.

*Por la noche*

El sonido de una canción de Michael Jackson suena en mi habitación.

-___: ¡Me llaman! –salgo del comedor y subo rápidamente las escaleras.  -¿Sí?

-XXX: ¡___!
-___: ¡Silvia!
-SIL (Silvia): ¿Cómo va todo? –dice tristemente..
-___: ¡Perfectamente! –digo con una risa triste. -¿Y a ti, como te va?
-SIL: Perfecto. –dice. –Espera un momento. –Tapa el teléfono con las manos. Y lo que yo no sé, es que ha parado para llorar.
-___: ¿Silvia? ¿Estás ahí?
-SIL: Ayúdame, por favor.
-___: ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
-SIL: No… no estoy bien. ¿Puedes venir a la dirección que te diré a continuación?
-___: Claro, cielo. Dime, ¿qué dirección?

[…]

-___: ¡Silvia! –digo corriendo para abrazarla. Esta hace lo mismo. Nos abrazamos fuertemente. Esta rompe a llorar.
-Silvia: Corre, vayámonos.
-___: ¿A dón…? –me interrumpe cogiendo de mi mano fuertemente y empezando a correr. La sigo corriendo. –¿Vamos a mi casa? –esta asiente y vamos por el camino más cercano a mi casa. De vez en cuando, nos miramos. Pero Silvia conserva las palabras y las lágrimas para cuándo lleguemos a mi casa.

[…]

-___: Está bien, cielo, dime. ¿Qué te pasa?
-Silvia: ¿Recuerdas a Jesús? –asiento. –Nos fuimos a vivir juntos. –le miro sorprendida. –Así misma se quedó mi madre cuando le dije mi decisión. –sonríe tristemente. –Jesús y yo, llevábamos ocho meses juntos, y los últimos tres meses fueron lo peor. –rompe a llorar y yo la consuelo.

Mi madre llega a mi habitación con dos cafés. Le sonrío y esta me devuelve la sonrisa y sale de mi habitación.

-___: ¿Y que pasó en estos últimos tres meses?

-Silvia: Bueno… cómo te dije, nos fuimos a vivir juntos. Al decírselo a mi madre, casi le da un patatús. –ríe tristemente. –Pero al final, entre discusión y discusión, me dijo que hiciera lo que quisiera. A ella no le caía bien Jesús. –hace una pausa. –Bueno, yo estaba ciega y no veía que se aprovechaba de mí. Lo raro es que durásemos ocho meses… -hace una pausa de nuevo para beber café. –Llevábamos tres meses peleándonos siempre. No había momento que no peleásemos. Hasta cuándo nos acostábamos… Hoy ha sido la gota que ha colmado el vaso. Llegué a casa después de irme de compras con una amiga. Por la tarde. Fui a cenar con ella y a eso de las nueve, un poco antes de que te llamara, pues como te he dicho, llegué a casa. –me mira tristemente. –Llegué a casa y vi a Jesús en la cama con dos chicas más. –le miré sorprendida. Conocía a Jesús. Sabía que no era de fiar. Pero no imaginaba que llegaría tan lejos. –Eran mis amigas. –empieza a llorar de nuevo y yo, le acaricio la espalda. –Me dijo que me fuera de casa.