domingo, 31 de agosto de 2014

CAPÍTULO 20

EN ANTERIORES CAPÍTULOS...

-Valeria: ¿Y tienes el de su novia? –Pregunta.
-___: ¿Tiene novia? –Pregunto. Ríe y asiente. -¿Cómo se llama? –Digo cogiendo el móvil.

Tal vez tengo su número.

-Valeria: Silvia Marco –La miro y frunzo el ceño-.
-___: ¿Es familiar de Carlos o algo? –Pregunto a la vez que busco su número por mis contactos. Esta niega con la cabeza y ríe-. ¡Aquí está! ¡Lo tengo!

-Valeria: ¿Y a qué esperas para decirle algo?

CAPÍTULO 20 - ''No me sentía vivo''

Me hago una coleta alta y me miro en el espejo. Las ojeras se ven. Me maquillo para que no se noten, y por una parte, puedo reducirlas un poco, pero aún se siguen viendo. Suspiro y paso la lengua por mis labios. Cojo aire y salgo del baño. Valeria está viendo la tele.
-Valeria: ¿Ya te vas?
-___: Sí. Hemos quedado en... -Miro el reloj. -En cinco minutos en la cafetería de la esquina de casa. -Esta asiente y me da un abrazo.
-Valeria: Mucha suerte. -Sonríe.
-___: Gracias. -Suspiro. -La necesitaré. -Le devuelvo la sonrisa y cojo mi bolso. Salgo de casa y cierro la puerta con llave.

NARRA DAVID

-David: ¿De verdad que no te importa que quede con ___? -Pregunto. Esta hace una mueca con los labios y sonríe haciendo que se vean pequeñas arrugas por sus ojos.
-Silvia: Ya hemos hablado de esto, David. -Sonríe. -Te quiero demasiado. -Suspira. -Sé que sigues queriendo a ___. Cuándo hablas de ella, te brillan los ojos, David. Sé que me quieres. Pero a ella... -Suspira. -A ella la amas. Y sé que ninguna chica podrá cambiar esto. Yo lo he intentado, pero... pero es imposible. Ella ha marcado tu corazón cómo nadie lo ha hecho. -Se acerca a mí y yo pongo mis manos en su cintura.
-David: No quiero nada con ella. -Le miro a los ojos. -Te amo.
-Silvia: Házmelo creer. -Cierra los ojos fuertemente, para luego mirarme con lágrimas en los ojos. -Hazme creer que es verdad lo que dices.
-David: Llego tarde. -Digo mirando el reloj del comedor.
-Silvia: Lo suponía. -Ríe y se seca una lágrima que baja por su mejilla.
-David: Lo siento, de verdad. -Me acerco a ella y beso una de sus mejillas, haciendo que una de sus lágrimas que bajaba por ahí, desapareciera. -Luego hablamos, ¿vale?
-Silvia: Claro. -Sonríe y asiente. -Adiós.
-David: Adiós, preciosa, y no llores. -Le doy un beso corto en los labios y salgo de casa, cerrando la puerta.
Dios mío de mi vida. Hoy no es mi mejor día.

NARRADOR OMNISCIENTE

La chica se encuentra sentada en la cafetería, mientras se muerde impacientemente las uñas de las manos.
-Camarero: Hola, ¿Qué desea? -Dice el camarero apareciendo mientras con una mano tiene una libreta y un bolígrafo. Le sonríe.
-___: Estoy esperando a alguien. -Le sonríe al chico, y este imita su gesto.
-Camarero: Claro, perdone. Avíseme cuándo venga su acompañante, por favor. -Esta asiente con la cabeza y el hombre se retira. La chica coge su móvil que está dentro de su bolso y fue dónde están todos los mensajes.
''Silvia, soy ___. No sé si me conocerás. Pero... bueno. Yo no te conozco. No sé que me ha pasado. No sé nada de mi pasado. Y creo... creo que David, o sea, tu novio, forma parte de mi pasado. Si pudiera contactar con él... Te lo agradecería'' Lee. Era el primer mensaje que le envió después de que Valeria le dijese que le hablara.
''Hola, ___. David estará encantado de quedar contigo, y así, poder aclararte todas las dudas que tienes sobre tu pasado. ¿A las 17h te va bien en la cafetería ''La Rambla''?
''Claro. Muchísimas gracias. A las 17h estoy ahí. Besos''. Lo lee y suspira.
Son las 17:07. Ya llega tarde.
Cinco minutos más tarde, sigue sin aparecer. La chica se empieza a desesperar. Se levanta de la silla y cuándo está dispuesta a irse, un brazo la detiene.
-XXX: Siento llegar tarde. -La chica se da la vuelta y se encuentra con un chico moreno, con el pelo revuelto. Lleva una camiseta blanca y unos pantalones tejanos apretados. -___.
-___: David. -La chica se queda parada. Quieta. Sin decir nada. Está demasiado asustada con toda esta situación.
-David: Has cambiado mucho. -Sonríe.
-___: ¿Tú también? -Dice la chica mientras hace una mueca graciosa. David sonríe mostrando sus perfectos blancos dientes.
-David: Siento el retraso. He tenido que pasar antes por un lado. -La chica sonríe y David, saca una de sus manos de la espalda, haciendo que se viera un bonito ramo de flores. Eran margaritas. Sus favoritas. -No sé si seguirán siendo tus favoritas, pero aquí tienes. -Dice dándole el bonito ramo de flores mientras una sonrisa en la cara de la chica, aparece.
-___: Gracias. -Sonríe tímidamente. -Pero no hacía falta.
-David: Tranquila. -Sonríen de nuevo y se sientan en la redonda mesa. -Y... ¿Qué tal?
-___: ¿Dices después de lo de la muerte de mi madre, saber que te conozco y no recordar nada de mi pasado? -Suspira. -Bien. Supongo.
-David: Siento lo de tu madre.
-___: Siento que el otro día me pusiese así contigo. No sabía que te conocía.
-David: Tranquila. Es normal. -Silencio. Mucho silencio. -¿Quieres algo de beber? -Pregunta el chico haciendo que el silencio entre ellos, se esfumara. -___. -Dice haciéndola salir de sus pensamientos.
-___: Sí. Claro. -Sonríe. -Un café con leche. -El chico asiente y se levanta de su silla, para ir a la barra, dónde el señor que antes le había preguntado si quería algo a ___, estaba leyendo el diario.
Se bebieron el café entre risas, silencios que no eran para nada incómodos, y sonrisas. Pero... ___ había ido hasta allí para saber una cosa.
-___: David. -El chico la mira con los ojos abiertos cómo platos. La chica sonríe. -¿De qué te conozco? -El chico suspira y apoya sus codos en la mesa, haciendo que quedara más cerca de ___.
-David: Me conociste en 2007. Tú viniste a clases por primera vez en Junio, cuando ya acababan las clases. -Suspira. -La razón simplemente no la sé porque no me la contaste. Durante las dos semanas o así que quedaban de curso, nos hicimos inseparables. Tú te enamoraste de mí, y yo de ti. Pero la cagué, diciéndote que me gustaba una chica. Pero esa chica eras tú. -Sonríe irónicamente. -Desde ahí todo fue de mal en peor. Tú no me hablabas, porque pensabas que yo había jugado con tus sentimientos, haciéndote pensar cosas que no eran. -Suspira. -Cuándo tú te ibas a ir de Granada -La chica hace una mueca rara. -Es que te mudaste a Granada. -La chica abre la boca haciendo una pequeña 'o' y el chico sigue explicando. -Pues eso. Tú te querías ir de Granada porque te dañé muchísimo y no querías verme más. Una amiga tuya, Silvia. O sea, mi novia ahora, me lo dijo. Por aquél entonces ella y yo no éramos nada. Sólo amigos. Yo fui a buscarte, y te encontré corriendo. Nos abrazamos, pero tú luego saliste corriendo de la nada. Yo te daba señas para que pararas, ya que mirabas hacía mí y no al frente, hasta que un coche pasó por encima tuyo. -David se limpia una lágrima que salía y sonríe. -Perdiste la memoria. -Suspira. -Fui al hospital y lo pasé fatal. No comía, no dormía, no sonreía... No hacía nada. Respiraba, sí. Pero no me sentía vivo. Estuve todas las horas que estuviste ahí metido. Pero... cuándo despertaste, tu madre me dijo que era mejor que siguiera mi camino. Que no estuviera más a tu lado, porque te haría daño. Yo asentí dolido. No quería alejarme de ti. Pero no sé por qué razón lo hice. Fue el mayor error que he podido cometer en toda mi vida. -Coge aire y sigue hablando. -Después de eso, tú te mudaste y te fuiste de Granada. Silvia me apoyaba en todo. Tanto, hasta que nos hicimos inseparables. Silvia empezó a sentir algo por mí y me lo dijo. Yo no sentía nada por ella, pero decidí empezar una relación con ella para ver si me olvidaba de ti. -Sonríe. -Pero no lo he hecho. Esperaba cada día al lado del teléfono, con una pequeña esperanza de que me llamaras, pero no lo hacías. Y me cansé. Me cansé de esperar. Pero aún así, aún te amaba. ¿Y qué digo? Te sigo amando. No sé que me has hecho, pero joder. Estoy tan enamorado de ti, que hasta me dan miedo mis propios sentimientos. ¡He estado sin verte siete años, y aún así, durante estos siete años, no he podido olvidarte! Y aquí me tienes, cómo un tonto enamorado después de siete años por ti.
NARRA SILVIA
Suspiro mientras me hago un té verde. Debo calmarme. Pero me es imposible. El hecho de pensar que David se puede alejar de mí, para ir de nuevo con ___, me hace daño. Muchísimo daño.
Pongo agua de una botella en un vaso y acto seguido lo meto en el microondas.
Confío en David, pero hay otra parte de mí, que no confía en él.
Mi corazón me dice que confíe en él.
Pero mi cabeza dice, que tengo algo en lo que desconfiar.
¿A quien le hacía caso?
Tal vez, por una vez, tengo que hacer caso a lo que dijera mi cabeza, no mi corazón.
Tal vez debo romper con él. Pero me es imposible. Lo amo con todas mis fuerzas.
Saco el agua del microondas cuando veo que hierve, y procedo a ponerle el té.
Mientras espero a que se enfriara, pienso en lo que debo hacer. No tengo ni una idea de que hacer. ¿Sigo con David o dejo que David intente algo con ___?
___ había sido mi amiga, pero… ahora ella no recuerda nada de su pasado, y tal vez, no quiera estar con David.
Pero estaba claro, que David haría lo que fuese por conseguir que ___ se enamorara de él.


¡Este era un capítulo que supongo que teníais ganas de leer! Es obvio el por qué: Reencuentro.
Espero que os haya gustado.
A partir de aquí, algunos capítulos son más largos que otros; Cómo este.
¡Comentad y votad, pls!

¡Besos!

viernes, 29 de agosto de 2014

CAPÍTULO 19

EN ANTERIORES CAPÍTULOS...
-David: ¿Qué pasa? –Dije alterado entrando a la cocina, para encontrarme a Silvia con el móvil en las manos.
-Silvia: Míralo tú mismo. –Dijo tendiéndome el móvil y no podía creerme lo que estaba viendo.
Se había enterado de quien era.
CAPÍTULO 19 - ''Esta es mi vida’'
-David: Se ha enterado. -Susurro cogiendo el móvil y analizando cada palabra que pone.
-Silvia: Sí. -Dice igual de sorprendida que yo. Se sienta en la encimera y pone su codo en su pierna. -¿Qué vamos a hacer? -Dice con un tono triste.
-David: ¿Qué vamos a hacer de qué?
-Silvia: Sabes de lo que te hablo. -Me mira. -Nosotros.
La miro y esta intenta sonreír, pero al final, hace una mueca. La miro a los ojos, los cuales están mirando a un punto que no sabría decir, pero sé que está pensando. Siempre que piensa, mira fijamente a un punto, y ya le puedes decir lo que quieras, que ni se entera.
-David: Silvia. -Le llamo y esta me mira.
-Silvia: ¿Qué?
-David: Tranquila. -Digo levantándome de la silla y poniéndome delante de ella, poniendo mis manos en su cintura. -Todo saldrá bien, ¿Si? -Esta asiente no muy convencida y esboza una pequeña sonrisa, lo suficiente para darme cuenta de que la estaba engañando completamente. Le doy un pequeño beso en los labios y me llevo a la boca un trozo de pan. -¿Qué? -Digo al verla con los ojos abiertos, riendo.
-Silvia: Nada, nada. -Dice riendo aún y bajándose para coger una tostada. Su teléfono suena, y esta me mira con el ceño fruncido. -Cógelo tú. -Asiento y cojo su teléfono. Lo miro. Tiene un mensaje. Lo abro y lo leo. -¿Quién es?
-David: Ella de nuevo. -Digo suspirando. –Le diré de quedar. Necesito hablar con ella.
-Silvia: Ah, ¿A qué hora habéis quedado? -Dice bebiendo de su zumo de naranja.
-David: No ha aceptado aún. -Suspiro de nuevo. -¿Te molesta que quede con ella? -Me mira y deja el vaso en la mesa y se sienta en mi regazo.
-Silvia: Me has demostrado día a día que me quieres a mí y no a nadie más. -Sonríe y me da un beso en la mejilla. -Además, no sería justo para ella, ¿no? -Sonrío.
-David: Gracias.
-Silvia: No me tienes que dar las gracias, cariño. -Dice y me besa en los labios.
Sí, le tengo que dar las gracias por aguantarme, por tener tantas dudas entre ella y ___. Por pensar que ella es la única en mi vida. Y si pensáis lo que yo estoy pensando, sí. Nunca le he puesto los cuernos ni nada. Pero el pensar que tengo ganas de besar a ___ es cómo si se los hubiese puesto para mí. No me gusta mentirle a la gente, y mucho menos a Silvia, que me ha ayudado muchísimo día a día y demostrado que me quiere muchísimo. Cosa que creo que yo no he podido hacer desde que ___ ha vuelto de nuevo. Todo iba bien mientras no estaba ___. No digo que no quiera estar con ella y que quiero que se vaya -que un poco también-  pero las cosas iban mejor con Silvia, y no tenía ninguna duda de que la amaba. Pero… espera, espera. ¿Yo he amado a Silvia? No. Definitivamente creo que no la he amado; solamente le he cogido cariño. Todo esto es muy extraño para mí, ya que cierto es que nunca me había pasado. Supongo que tal vez porque ___ fue mi primer amor.
NARRA  ___
Salgo fuera de casa de Sergio rápidamente. Por un momento agradezco que su casa se encuentre al lado de la mía, así, me ahorro todo un camino andando.
Corro hacía casa mientras las lágrimas amenazan con salir. Todo sería más fácil si mi madre no hubiese muerto. Todo sería más fácil si mi madre me lo hubiese contado.
Abro la puerta de casa con dificultad, ya qué, estoy demasiado nerviosa cómo para poder mantener el pulso. Entro a casa mientras las lágrimas ya bajan por mis mejillas, dejando mis mejillas rojas y mojadas.
-___: ¿Valeria? –Grito lo más fuerte que puedo. Entro al comedor y grito de nuevo su nombre- ¡Valeria! –Grito, pero nada. No contesta. Ya qué, seguramente había salido de casa, y no me equivoco al ver la nota que hay pegada en la nevera de la cocina.
‘’___, he salido a comprar ya que no había casi comida. No tardaré mucho. No dudes en llamarme si lo necesitas.
Te quiere, Valeria’’.
Suspiro y cojo un vaso y lo lleno de agua mientras pienso en todo esto que la vida me está haciendo pasar.
Si no me pasa nada, no me pasa nada, y si me pasa algo, es surrealista.
Señores y señoras, esta es mi vida.
Necesito hablar ya con Valeria. Sé que la molestaré, pero me da igual. Necesito poder contarle a alguien todos mis sentimientos y dudas, y que ella me aconsejara. Cojo el móvil, y cuándo justamente pongo el móvil en mi oreja, se abre la puerta de la cocina.
-Valeria: ¡Hola, ___! –Dice cómo cual niña pequeña que le acaban de regalar un regalo por navidad. Con esa energía que siempre tiene pasara lo que pasara.
-___: Hola. –Digo seria, sin una sonrisa en mi rostro. No puedo. No, no puedo sonreír cuándo realmente lo único que haría sería mentir y que ella sintiera que estoy feliz. Pero obviamente, no lo estoy. Cuelgo la llamada y pongo el móvil en la mesa, en la cual estoy sentada. Ella deja las compras en el suelo y deja echar un suspiro.
-Valeria: Cómo pesaban. –Dice poniendo sus manos en la parte baja de su espalda, mientras se estira. Intento sonreír pero acaba cómo una mueca. -¿Estás bien? –Dice mientras bebía agua de la botella directamente.
-___: Eh… Ah, sí. –Digo nerviosa. Está claro que se notaba a mil kilómetros de distancia, que estoy mintiendo.
-Valeria: Ajá. –Dice metiendo de nuevo la botella de agua en la nevera. –Cuéntame que te pasa. ¡YA! –Dice mientras se sentaba a mi lado.
-___: No te lo vas a creer, Valeria. –Digo mientras ponía mis manos en la cara y empiezo a cual niña pequeña. Esta me abraza fuertemente.
-Valeria: Shh… tranquila. –Dice calmándome.
Después de unos cinco minutos, milagrosamente; me calmo y empiezo a contarle todo lo que ha pasado y lo que siento dentro de mí.
-___: Sergio era un antiguo amigo mío. Por el dos mil siete lo conocí. –La miro. –Creo. –Suspiro y sigo contándole. –Lo conocí en clases. En Granada.
-Valeria: ¿Viviste en Granada? –Pregunta sorprendida.
-___: Supongo. –Me encojo los hombros mientras hago una mueca graciosa.-Pues eso, lo que decía. Según él, fui a finales de curso, por motivos que él desconoce. Y en clase, estaba David. En los pocos días faltaban para que acabaran el curso, me hice muy amiga de David. Tanto hasta el punto que ni me separaba de él. –Rio. –Me ha enseñado una foto de él.
-Valeria: ¿Y quién es? –Pregunta. -¿Tienes alguna foto de él?
-___: Muchísimas. –Alza las cejas y yo rio. –Un momento. –Desbloqueo mi móvil y busco en Google ‘David, Auryn’. Miles de fotos salen. Escojo una rápidamente la cual no sale borrosa y se la enseño.
-Valeria: Tía, ya sé que te gusta Auryn. –Me mira divertida. –Pero este es David de Auryn. –Rie y no puedo evitar hacerlo yo también. Esta situación es irreal.
-___: Ya sé que es David de Auryn, tonta. –Suspiro y esta me miró con los ojos abiertos, y yo asiento con la cabeza. –Sí, Valeria. Él es del David que te hablaba.
-Valeria: ¡AH! –Grita. –Conoces a David. –Dice bailando de una forma que nunca lograré a hacer. Es un baile realmente raro.
-___: Sí, sí, tú sigue bailando, pero el cacao que tengo yo en mi cabeza no me lo quita nadie, eh. –Digo cruzando mis brazos. Esta ríe y se sienta de nuevo conmigo.
-Valeria: ¿Has hablado con él?
-___: No tengo su teléfono.
-Valeria: ¿Y tienes el de su novia? –Pregunta.
-___: ¿Tiene novia? –Pregunto y esta ríe y asiente. -¿Cómo se llama? –Digo cogiendo el móvil.
Tal vez tengo su número.
-Valeria: Silvia Marco. –La miro y frunzo el ceño.
-___: ¿Es familiar de Carlos o algo? –Pregunto a la vez que busco su número por mis contactos. Esta niega con la cabeza y ríe. -¡Aquí está! ¡Lo tengo!
-Valeria: ¿Y a que esperas para decirle algo?
~~~

Siento no haber subido capítulo el día que tocaba; miércoles. No hay excusa; se me olvidó completamente que era miércoles.
Aunque, he subido capítulo que eso es lo que cuenta (?
¡Gracias por esas 1.800 visitas en el blog y esas casi 2.500 visitas en Wattpad!
Espero que os haya gustado el capítulo.
Comentad y votad, pls.
¡Hasta el domingo (si es que me acuerdo JAJAJA)!

domingo, 24 de agosto de 2014

CAPÍTULO 18

¡Holissss! 
Aquí tenéis un nuevo capítulo. ¡Leed el capítulo y también, por favor leed lo del final del capítulo.
¡Os quiero! ♥

___

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

Mientras leía lo que estaba apuntado en su diario, le miraba atentamente y este de vez en cuando paraba para coger aire. Una pregunta pasaba por mi cabeza. ¿Quién era David? ¿Quién es David?

-___: ¿De verdad era yo esa tal ___? –Este asiente. -¿Te puedo preguntar algo?
-Sergio: Claro. Suéltalo.
-___: ¿Quién es David?


CAPÍTULO 18 – ‘’ Cómo me conoces.‘’

-Sergio: Estarás de broma, ¿no? –Dice. Yo río tímidamente y niego con la cabeza.
-___: De verdad qué… -cojo aire. –No sé quien es David.
-Sergio: Dios mío… -Pasa su mano izquierda hacía atrás por su cabello nerviosamente. -¡Ya sé! ¡Ya lo tengo! –Me mira y sonríe. -¡Espera aquí!
-___: De acuerdo… -digo no muy convencida.

Sergio sube rápidamente las escaleras yendo hacía el piso de arriba. A saber a dónde iba…

Sigo dándole vueltas y más vueltas a esa misma pregunta, que ni Sergio me ha contestado aún. Entre esto y la muerte de mi madre, cada vez pienso más que tengo una vida de locos. Esto no es normal.

¿Cómo va a ser normal? Tengo una persona que dice que iba con ella a clases. Y ni yo misma… ¡ESPERA, ESPERA! ¡Tampoco recuerdo nada de mi pasado! Sólo… sólo recuerdo cuándo me levanté en esa habitación en la que cuatro paredes blancas habían a dos metros de mí.

*FLASHBACK* [2007]

-___: ¡Ah! –Grito a la misma vez que me levantaba de golpe. Respiro agitadamente, cómo si hubiese estado corriendo por años. Me llevo una mano al pecho. Podía escuchar mi corazón. Este palpitaba rápidamente dado a mi susto. Miro a mis lados. Tanto izquierdo cómo derecho. -¿Pero dónde mierdas estoy? –Susurro mientras miro cada lado de la habitación. Paredes blancas.

Miro a mi derecha. Máquinas. Miro a mi izquierda. Un sofá.

Perfecto. Estoy en un hospital. ¡Qué bien! Nótese mi ironía.

Obviamente creo que es un hospital. Son todos los requisitos que requiere un hospital: Paredes blancas, máquinas, sofás y… dos puertas.

Me levanto cómo puedo, -no sin antes haber intentado ponerme de pie agarrándome de la cama para no caerme- y una vez veo que puedo estar estable, me quito los cables esos que son incómodos no, lo siguiente y me dirijo hacía a la puerta que queda enfrente de mi cama.

La abro lentamente y es el baño. Suspiro y cierro la puerta. Necesito darme un baño antes de que me empiecen a hacer estúpidas preguntas.

Enciendo el agua en la bañera que hay, pero en vez de ponerla caliente, la pongo fría -pues la necesito, para ver si se me iba el dolor de cabeza que tenía- y dejo caer lentamente la bata que llevo puesta –seguramente la que me han dado en el hospital-.

Me miro en el espejo. Tengo unas pintas horribles. Tengo moratones por todas partes del cuerpo, -incluso- rasguños también. Hasta en la cara. Era increíble. No sé ni por qué tenía estas marcas, y mucho menos, que hago en un hospital.

Me meto en la bañera poco a poco -por el agua fría-, ya que no quiero seguir mirándome en el espejo. Las dudas aparecían cada minuto. Cada segundo.
¿Qué hago aquí en el hospital? Seguramente nadie me podría responder, o nadie querría hacerlo.

*FIN DEL FLASHBACK*

El miedo se apodera de mí poco a poco. Lentamente. ¿Cómo no puedo recordar nada? Simplemente no puedo responder a ninguna pregunta de mi pasado. Y ahora, mucho menos que mi madre se ha ido, menos podría responderlas.
-Sergio: Ya estoy aquí. -Dice bajando las escaleras, acto seguido se dirije hacía mí con algo entre sus manos. No puedo saber lo que era, solamente lo supe cuándo me lo dio.
-___: ¿Y que hago yo con esto? -Digo viendo una foto de mi grupo favorito; Auryn. -Es una foto de Auryn.
-Sergio: Ya. Ya lo sé. Por eso te la he dado. -Señala la foto. -Este es David. Del David que te he hablado antes.
-___: No, no. Este es David de Auryn. -Lo miro y este hace una mueca. -Te has confundido de foto.
-Sergio: No, ___. Este es David, el de clases.
-___: ¿Qué? -Ahora todo encajaba.
Ahora todo tiene sentido. Por eso David se preocupa tanto por mí. Él me conocía y yo simplemente, ni sé quien era. Ni sé que lo conocía. No sabía nada.
Me levanto rápidamente del sillón. Dejo la foto en la mesa del salón, y corro rápidamente hacía fuera de casa. Tengo que hacer algo al respecto, y era claro que debo hablar con David.
Espera, espera... ¿Y si se trataba de una broma de ese tal Sergio? Tal vez ni lo conocía. Tal vez me mentía.
En estos era mejor hablar con David.
Que surrealista es mi vida.
NARRA DAVID
-David: Mmm… Buenos días. –Digo dándole un beso en la mejilla a Silvia, la cuál está haciendo el desayuno. Esta sonríe y se gira. Me abraza y acaricia mi espalda desnuda.
-Silvia: Buenos días. –Dice besando mis labios. Cuándo nos separamos, sonreímos. Se da la vuelta y sigue haciendo el desayuno. –Ves a ponerte una camiseta, anda. –Dice abriendo la nevera para coger algo que no llego a ver.
-David: Pero es que así se está mejor.
-Silvia: Me da igual. –Se gira y me mira. Tiene un cuchillo en la mano, ya que está cortando pan.
-David: Ya voy, ya voy. –Digo poniendo una mueca graciosa al ver su cuchillo. Esta ríe, se da media vuelta de nuevo y sigue haciendo el desayuno. Voy hacía la habitación y me pongo la primera camiseta que encuentro de tirantes. Cojo el móvil y veo que tenía dos llamadas perdidas.
Una de Magí –que me había llamado hace diez minutos- y otra de un número desconocido. No le hago caso a la del número desconocido. Si se trata de algo importante, ya me llamarían de nuevo.
Llamo a Magí, quien no tarda en contestar.
-Magí (MAG): Ey, David. –Dice con entusiasmo.
-David (DAV): Buenos días. –Digo bostezando.
-MAG: Te acabas de despertar, ¿verdad?
-DAV: Cómo me conoces. –Río y él me imita.
-MAG: Acuérdate de que esta noche hay concierto, eh. A las 18:30 te quiero donde te dije –Dice, y cuándo iba a contestar, escucho un grito proveniente de la cocina. Fui rápidamente a ella, no sin antes decirle a Magí que en cuanto pudiera, lo llamaba. Dejo el móvil en la habitación y cómo digo, voy a la cocina.
-David: ¿Qué pasa? –Digo alterado entrando a la cocina, para encontrarme a Silvia con el móvil en las manos.
-Silvia: Míralo tú mismo. –Dice tendiéndome el móvil y no puedo creerme lo que estaba viendo.
Se había enterado de quien era.

___

Bueno, primero de todo, deciros que espero que os haya gustado el capítulo.
En segundo lugar, deciros que las visitas y los votos han bajado D: 
Al principio la novela tenía unos cincuenta leídos -e incluso más- y ahora, de ejemplo el anterior capítulo, solamente hay unas veinte o así.
Obviamente no dejaré de subir esta novela por eso, pero estoy replanteandome hacer la segunda temporada o no.
De momento, subiré esta primera temporada que tendrá treinta capítulos cómo bien sabéis.
Y luego, me temo que tendréis que esperar unos meses para empezar a subir la segunda temporada si es que llego a subirla, por la razón de que me gusta empezar una novela -o seguirla- teniendo unos capítulos escritos.
Y no creo que pueda escribir tanto por la razón de que empezarán las clases.
Pero bueno, de momento aún faltan once capítulos y el epílogo. 
Y bueno, nada más.
¡Espero que os haya gustado, comentad, pls!
¡Besos! ♥

jueves, 21 de agosto de 2014

CAPÍTULO 17

¡Holiss! De verdad, siento muchísimo nohaber subido capítulo ayer. ¿Las razones? Me acordé de subir por la noche, exactamente cuándo estaba cenando. Luego, vi la entrevista de Auryn, y por último, fui a leer.
Vamos, que no me acordé de nuevo para subir hasta que fueron las dos de la mañana y ya no estaba con el ordenador.
Así lo que he hecho hoy, ha sido, levantarme, desayunar y encender el ordenador.
Y bueno, os dejo ya con el capítulo.
¡Gracias por todo!
¡Votad, comentad!
¡Y besosssssss! ♥

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EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

-___: Claro que lo he hecho, Valeria. ¿Por quien me tomas? –Respondí riendo. 
-VAL: Simplemente no quiero que te pase nada. –añadió. Noté que estaba sonriendo. Sonreí de vuelta.
-___: Oye, nena, te tengo que dejar. Luego te veo. Adiós. –Me despedí.
-VAL: Chao. –Colgué y di media vuelta para volver a retomar la conversación con Sergio.

Demasiado tarde. Ya no estaba.

CAPÍTULO 17 – ‘’¿De qué me conoces?‘’

Llamé miles de veces al timbre, pero nadie abría. Iba a irme, pero cuándo llevaba unos pasos caminados, la puerta se abrió. Me di la vuelta y… Sergio estaba con el pelo mojado. Gotas caían por su torso y llevaba una toalla por la cintura. 

-Sergio: Ah, eres tú. –Dijo sonriendo. Me sonrojé y me tapé la cara con las manos. –Tranquila. ¿Qué quieres? –Rió.
-___: Ha… hablar. –Tartamudeé. Este asientió y entró de nuevo a su casa, pero sin cerrar la puerta. Hizo un gesto con su mano para que entrara. Pero me quedé quieta. –No… No querrás que hablemos estando tú así, ¿no? –Dije obvia. Este rió de forma sexy. 
-Sergio: Entra y me cambio. –Asentí y entré. Me hizo señas para que fuera a su comedor y él subió las escaleras que le llevaban a no sé dónde para cambiarse.

Me senté en uno de los sillones que habían por la sala de estar, y miré a mí alrededor. Vi una estantería y no dudé en mirar los libros que tenía. Si se supone que me conocía, tenía que saber sus gustos, ¿no? 
Bueno, sí, era una excusa para chafardear. ¿Y qué? ¿Algún problema? No, ¿verdad? Pues ya está. 

Cogí un libro y lo miré detenidamente. Mientras abría la primera hoja, una nota cayó del mismo libro. Me agaché y la cogí.

‘’Así qué, siendo chafardera, ¿no? A ver si dejamos de serlo, ____.

Besos del dueño de la casa’’.

Esto me empezaba a dar miedo. ¿Cómo sabía realmente que iba a coger este libro? Las dudas pasaban por mi cabeza. Tantas preguntas, que ni me di cuenta de que Sergio me estaba hablando.

-Sergio: ¿Ey? ¿Estoy hablando solo o qué? –Rió.
-___: ¿Eh? –Dije saliendo de mis pensamientos. Los cuales todo eran preguntas sobre la nota la cuál había leído. -¡Ah! –Me asusté al girarme y ver a Sergio. Tanto es el susto que me di, que el libro cae. –Lo siento. –Nos agachamos a la misma vez para coger el libro. Reí nerviosamente ya que estabamos a pocos centímetros. Sergio se acercó más a mí, pero yo, rápidamente cogí el libro y me levanté. 

-Sergio: ¿Por qué eres tan chafardera? –Rió.
-___: ¿Cómo sabías que iba a coger este libro?
-Sergio: Bueno, este libro es especial. –Puso una mano en su nuca y la rascó nerviosamente. 
-___: Necesito que me expliques algo. –Dije con las ideas claras. Y esas ideas eran sobre mi pasado.
-Sergio: Dime. ¿Qué quieres saber? –Dijo sentándose en uno de los sillones de la sala de estar, y yo lo imité haciendo lo mismo pero en un diferente sillón. 
-___: Mi pasado. –Se hizo un silencio. -¿De qué me conoces?
-Sergio: Un momento. –Se levantó y se dirigió hacía la estantería. Cogió una especie de libro. –Es un diario. –Lo miré con cara rara. -¿Qué pasa? Antes escribía diarios para que dentro de unos años supiera mi pasado. –Alzó los hombros y reí. –Eres afortunada de que lea algo de mi diario. Eres la primera persona que lo hace. –Reí nerviosamente y puse mis codos en las piernas, y mi cabeza en las manos. Empiezó a leer.

-Sergio: ‘’Hoy, 9 de Junio de 2007, una nueva persona ha venido a clases. Es raro, nadie había venido tan tarde para empezar un curso. Pero tendría razones, ¿no? Sé que no es una persona normal. Se llama ___. Es preciosa. ¿Qué digo, preciosa? Es increíble. Tiene el pelo rizado. Moreno para ser más exactos. Sé que es raro que diga esto, pero nunca me había gustado una chica tanto. Quiero decir, sé que a mí me gusta la primera persona que veo. Pero no sé, esto es diferente. La miro y me dan ganas de suspirar. Amor, será. No lo sé. He tratado de acercarme a ella, pero es muy tímida, y no sabía de que hablar. Los nervios, serán.  David, la esperaba fuera de clase, y era otro punto en contra para poder hablar con ella. Pero lo que he hablado con ella, no lo cambio por nada. A continuación, la conversación. 

-Sergio: ¿Y… cómo que has venido tan tarde a… aquí?- Digo tartamudeando. Esta ríe y contesta.
-___: Por cosas de la familia. Ya sabes. Temas personales. –Dice mirando al suelo. Yo asiento. ¡Tenía que ser gracioso, y lo único que hacía era entrometerla a que me contase su vida! ¡Así no podía estar! Pensé en algo que contarle y… ¡Ya está!
-Sergio: Por lo que veo, hablar, es lo tuyo, ¿no? –Esta me mira a los ojos, y yo la imito. Ella ríe y mira hacía delante.
-___: Supongo que sí. –Contesta. –Pero la vieja esa no te deja ni que mi compañero de mesa, me diga su nombre. –Respira. –Está amargada, ¿No?
-Sergio: Sí. Solo hay que verle la cara para saber que está amargada. –Reímos.
-___: Ahora me ha llamado para hablar con ella. Pensaba que me diría, ‘¡Bienvenida a la escuela, querida! –dice imitando la voz de la profesora. –Pero lo único que ha dicho ha sido ‘¡No hables tanto, señorita ___!’. Me han dado ganas de decirle que se callara y se fuera lejos. Pero supongo que me he retenido las ganas. No tenía ganas de que ya, mi primer día, me expulsaran. Sinceramente. –Reímos. –Me espera David. Lo siento, me tengo que ir. –Nos despedimos y ella se va con David. La veo reír. Es increíble.

Supongo que me he sabido la conversación de memoria porque es imposible quitármela de la cabeza. A ella y a su forma de reír. Su risa es tan irresistible qué… no sé que haría, pero prefiero no decirlo para que, dentro de unos años, no crea que era tonto. Qué también lo soy. Pero no.’’ –Acabó de leer y lo miré atónita. 

Mientras leía lo que estaba apuntado en su diario, lo miraba atentamente y este de vez en cuando paraba para coger aire. Una pregunta pasaba por mi cabeza. ¿Quién era David? ¿Quién es David?

-___: ¿De verdad era yo esa tal ___? –Este asiente. -¿Te puedo preguntar algo? 
-Sergio: Claro. Suéltalo.
-___: ¿Quién es David?

domingo, 17 de agosto de 2014

CAPÍTULO 16

¡Eyyyyyy! ¿Qué tal estáis? Espero que bien :D

Por favor, leed esto que os diré a continuación, tal vez os interese :P

 Mi hermana, -sí, mi hermana, cómo leéis- se lee esta novela, y me dijo que los capítulos eran cortos -dentro de lo que cabe- y me lo dijo cuándo ya tenía unos veinte capítulos escritos o así, por lo tanto, a partir del capítulo veinte serán más largos.

También, he pensado, cómo yo en realidad voy por el capítulo veintiséis, y la temporada durará treinta capítulos más el prólogo, cuándo ya tenga los treinta escritos, subiré tres capítulos a la semana, o al menos, lo intentaré.
¡Comentad y votad, pls!


¡Nos vemos el miércolessssss! Besos♥

 ***

EN ANTERIORES CAPÍTULOS…

''Buenos días, ___. Supongo que si lees esto es porque te has despertado, ¿no? Si lees esto es porque te he encontrado. Me ha costado siete años encontrarte, pero lo he conseguido.
Te sigo debiendo una. Que lo sepas.

Att: Tu vecino al lado, también conocido cómo ‘Sergio, una persona más de la clase de Granada, 2007'’

¿Qué era eso? ¿Quien era Sergio? Miles de preguntas pasaban por mi cabeza. Pero ninguna tenía respuesta. No sabía quien era Sergio.
Lo que si que sabía es que tenía que hablar con ese tal Sergio.

CAPÍTULO 16 – ‘’Seguía enamorado de ___‘’.

Narra David

El cansancio invadía nuestros cuerpos -más del que ya teníamos- mientras veíamos una película que encontramos con media hora empezada. La verdad, es que, yo no le hacía mucho caso a la película. Una palabra. Más bien, un nombre, pasaba por mi cabeza.
___.
Ese nombre no se iba de mi cabeza. Ella no salía de mi cabeza. No encontraba la manera de no pensar en ella. Miré a mi derecha y me encontré a una tierna Silvia durmiendo mientras tenía las manos en la mejilla derecha y apoyada en el sofá. Sonreí.
No merecía tener a una chica cómo ella en mi vida. Ella se merecía muchísimo más. No le encontraba sentido que besara a Silvia y pensara en ___.
Sólo había una única manera de que tuviera sentido.
Seguía enamorado de ___.
Pero también estaba enamorado de Silvia. Pero no sabía qué... Espera. ¿Realmente estoy enamorado de Silvia? ¿Realmente la amo? 
Tal vez sólo salía con ella para intentar olvidar a ___. ¡No, espera, David! ¡Estás enamorado de Silvia! Ella es tu novia y la quieres muchísimo. ''Ella es tu novia. La amas. Ella es tu novia. La amas'' repetía una y otra vez. 

Lo que tenía en la cabeza era un caos monumental. Por un lado estaba Silvia, y por el otro, ___.
No sabía a quien amaba más. Obviamente no se trataba de una competición, si no, de saber a quien amaba realmente.
Estaba con Silvia y la quería mucho, ella me ayudó con el tema sobre ___. Me ayudó a superarlo regalándome su amor y su cariño.
Pero también estaba ___. La cuál fue mi primer enamoramiento. La quería muchísimo. Claro está qué si quería estar con ella, no sabía ni cómo lo haría. Fue difícil enamorarla la primera vez, y ahora, siete años después, tener que volverla a enamorar sin que se acordara del pasado. Obviamente, sé que si la amo, la tengo que enamorar. Me da igual lo que tenga que pasar para enamorarla. Sé que nada es fácil en esta vida, y me daba igual tener que dar la vida si quería enamorar a alguien. 
Lo que sí tenía claro era que debía ver a ___. Creo, que era la única cosa que tenía clara por ahora.

Narra ___

Desayuné rápidamente y me metí en la ducha relajándome e intentando sacarle algún sentido a las palabras de… -Espera, ¿cómo se llamaba? ¿Nacho? ¿Pedro? Ah, sí.- Sergio. 

No tenían ningún sentido para mí. Nada tenía sentido para mí.

Me duche rápidamente –pero sin prisas-. Normalmente tardaba más, pero estaba demasiado inquieta y quería hacer miles de cosas para aclararme.

Lo primero que haría sería ir a casa de ese tal Sergio, que según él, me conocía. Tenía que llevar algún plan por si se trataba de un violador. 

Cuándo me vestí y me preparé, salí a la calle mientras el viento golpeaba mi pelo, haciendo que este se fuese hacía atrás. 

Cogí la nota y la leí de nuevo. Miré a la derecha y a la izquierda y efectivamente, sólo había una casa a uno de los dos lados –Al izquierdo para ser más exactos-. 

Corrí hacía ella y fui atrás de todo de la casa. Miré por la ventana y vi la perfecta espalda de un chico. Debía ser Sergio. ¿No? 

Miré la ventana bien, analizando cada mínimo detalle. Y os preguntaréis, ___, ¿qué haces mirando una ventana? Bien, a ver. En las películas nunca tienen un plan porque la gente es tonta. Cómo esto parecía una película en la cuál me secuestran –cómo las que siempre dan los sábados y domingos en Antena3 a la hora de hacer la siesta- decidí hacer un plan para que después, al menos, intentar que se ahorrasen dinero para que no tuviesen que hacer una película sobre mi secuestro.

Corrí por el lado derecho intentando que Sergio no me viese. Me puse bien la ropa que me había puesto y peiné mi pelo. Cuándo ya tenía la respiración normal, me dispuse a llamar al timbre de la puerta. Pero, antes, pensé de nuevo en mi plan.

Sí, era un plan diez. Escaparía por la ventana, rompiéndola, para darle más emoción, luego me caería, me clavaría cristales, sangraría y… No, espera, así no la había planeado.

Bueno, tal vez no sea un asesino –o violador, cómo queráis- y no tenga que sangrar. 

Tal vez, no tenía que hacer ningún plan y simplemente tenía que escapar por la puerta, cómo una persona normal haría.

¡Pero no! ¡Mi vida es una película y yo había decidido hacerlo así! ¡Claro que sí!

Mientras planeaba si llamar o no, unas palabras me hicieron salirme de mis pensamientos.

-XXX: ¿Pensabas llamar, o no? –Me giré y vi a un chico moreno. Parecido al de antes.
-___: ¿Eres Sergio? –Pregunté tímidamente. 
-XXX: Vaya, ¿no te acuerdas de mí? –Respondió con una sonrisa.
-___: Yo… Bueno, no sé… No me acuerdo de ti. Sinceramente. –Respondí en voz baja.
-Sergio: Tranquila. –Rió. –Tampoco he cambiado tanto desde hace siete años, ¿no?
-___: Bueno, no sé. Ya te he dicho que no me acuerdo de ti. –Reí nerviosamente.
-Sergio: Bueno, al menos sabrás de donde me conoces, ¿no? –Le miré y este amplió la sonrisa. Cosa casi imposible. Miré al suelo y luego le miré de nuevo.
-___: No. –dije de nuevo tímidamente, casi avergonzada. 
-Sergio: Debe de ser una broma, ¿no?
-___: Bueno, la verdad es que no es ninguna… Perdón. –Cogí el móvil, del cual sonaba una canción. Me llamaba alguien. Me giré dándole la espalda a Sergio.

Lo cogí y era Valeria. Hablé con ella diciéndole donde me encontraba. Esta, me preguntó si había hecho un plan. 

¿Veis? ¡No era la única que pensaba que podía ser un violador!

-___: Claro que lo he hecho, Valeria. ¿Por quien me tomas? –Respondí riendo. 
-VAL: Simplemente no quiero que te pase nada. –añadió. Noté que estaba sonriendo. Sonreí de vuelta.
-___: Oye, nena, te tengo que dejar. Luego te veo. Adiós. –Me despedí.
-VAL: Chao. –Colgué y di media vuelta para volver a retomar la conversación con Sergio.

Demasiado tarde. Ya no estaba.