miércoles, 10 de septiembre de 2014

CAPÍTULO 23

EN ANTERIORES CAPÍTULOS...

-Juan: ¿Sabes que David vino hace una semana más o menos, a esta cafetería? -Asiento. 
-Silvia: Sí. Con ___.
-Juan: Sí, vino con una chica morena con pelo rizado.
-Silvia: Sí, ___.
-Juan: Pues ___. -Ríe. -La vi besarse con ella.

CAPÍTULO 23 - ''Un beso lleno de mentiras''

NARRA DAVID

-Dani: Adiós, tío. -Nos abrazamos y le doy unos golpes en el hombro con la palma de mi mano derecha.
-David: Adiós. -Me despido de todos y cojo mi coche para empezar a dirigirme a casa a cambiarme. 

-David: Na, na, na... -Tarareo una canción que sale en la rádio y pienso más en esa canción.

La empiezo a traducir mientras la escucho y es de amor. Lo que me faltaba. La canción trataba sobre un chico -o sea, yo- que se enamoraba de dos chicas -obviamente, esas dos chicas, serían ___ y Silvia- pero no sabe con quien quedarse de las dos. 

Joder, esa canción narra mi vida.

***

Llego a casa y tiro las llaves al sofá. Paso mi mano izquierda por mi cabeza y acto seguido me empiezo a quitar la camisa, tirandola a la habitación. Me quedo en boxers, y una vez me he quedado así, me dispongo a ponerme otra ropa. 

Una vez tengo la ropa puesta, -que por cierto era una camiseta negra y unos pantalones negros apretados- me pongo los zapatos que antes llevaba, cojo la cartera, el móvil y las llaves y miro la hora del teléfono a la vez que salgo de casa. 17:10. Perfecto. Llego tarde.

Suspiro y bajo por las escaleras, haciendo que llegue antes a la calle que-seguramente- por el ascensor.

Salgo corriendo hacía la cafetería que estaba a unos diez minutos de casa y llego corriendo, en siete. Pues vaya.

Abro la puerta de la cafetería y miro a cada lado de la cafetería. Cómo siempre que quedamos allí, me encuentro a Silvia sentada en la misma mesa con la mirada perdida. Miro la hora en mi reloj: 17:18. Pido dos cafés a Juan -el dueño de la cafetería- y una vez los tengo en mi mano, me dirijo hacía Silvia. Me siento a su lado y esta me mira.

Intenta sonreír, pero hace una mueca. Voy a darle un beso en los labios pero ésta aparta ligeramente la cara y acabo dándole un beso en la mejilla.

-David: ¿Estás bien?
-Silvia: Perfectamente. -Dice suspirando y mirandome. -Y por lo que veo tu también.
-David: ¿Tengo razones para estar mal? -Digo sonriendo.
-Silvia: Tal vez. -Se encoje los hombros y le echa el azúcar al café. -Gracias. -Le miro con el ceño fruncido. -Por el café, digo.
-David: Ah. ¿De nada? -Contesto.

-Silvia: ¿Cómo os ha ido la entrevista? -Dice sin mirarme.
-David: Bien. Muy bien. -Digo sonriente. -¿La has escuchado?
-Silvia: No.
-David: Deberías haberla escuchado. Ha estado muy divertida.
-Silvia: ¿Y cómo sabría yo que ha estado divertida? -Pregunta enfadada.
-David: Te lo dije. -Suspiro y masajeo mi sien. -Lo siento.
-Silvia: Está bien. No pasa nada.

-David: ¿Y tú que has hecho? -Pregunto intrigado por saber que ha hecho en lo que lleva de día.
-Silvia: No mucho. He ido a comprar y he tomado el sol. -Se encoje los hombros. 
-David: Ah.

Silencio. Mucho silencio. Pero un silencio incómodo. Lo único que se escucha es el taconeo nervioso de Silvia.

-David: ¿Te pasa algo?
-Silvia: No. ¿Y a ti? -Responde secamente.
-David: ¿Qué te pasa, Silvia? Estás insoportable. -Digo suspirando y cerrando los ojos fuertemente mirando al frente.
-Silvia: ¿Y a ti? ¿A ti te pasa algo? -Responde mirandome. Me giro y le miro a la cara.
-David: No hay quien pueda hablar contigo. -Digo levantandome para irme a fuera de la cafetería.
-Silvia: ¡Eso! ¡Vete! Contigo tampoco se puede hablar. -Se levanta y mira a Juan, quien este le asiente con la cabeza en forma de 'ya me lo pagarás' y me sigue.

-David: ¿Qué quieres? ¿Que nos peleemos? ¡Pues venga!
-Silvia: ¿Cuándo coño me ibas a decir que me habías puesto los cuernos? ¿Eh? ¡¿Cuándo?!- Dice gritando. La gente de nuestro alrededor nos mira mientras habla con la persona que le acompaña.
-David: ¿Qué dices? -Pregunto mientras el enfado se va apoderando de mí. ¿Me espió cuándo estaba con ___?
-Silvia: ¡Lo sé todo! ¡Sé lo que pasó con ___! ¡Sé que me has puesto los cuernos! No me esperaba esto de ti. 
Lágrimas van resbalando por sus mejillas descontroladamente. Haciendo que me sienta culpable de haberselos puesto. Pero... ¡Me espió, joder! 
-David: ¿Cómo mierdas sabes esto? -Grito.
-Silvia: ¿Y qué más da cómo me he enterado? -Dice gritando a la vez que las lágrimas siguen bajando por sus mejillas. -¡Me has puesto los cuernos! -Exclama pero ya sin gritar. -Yo confiaba en ti. Me dijiste que no me preocupara. Me dijiste que no intentarías nada con ella. ¿Y sabes qué? -Suspira. -Eran todo mentiras. Eran mentiras que salían de tu boca sin control. ¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Cómo...? Sé que sigues queriendo a ___. -Dice. -¿Qué digo? ¿Querer? No. Eso no. ¡Amar! -Rectifica. -Sé que sigues amando a ___, pero no pensaba que serías capaz de besarla sabiendo que la gente lo podría ver. ¿Sabes? ¡Hay fotos hasta en las redes sociales! ¿Y tú que has hecho? ¡Me impedías entrar en ellas! ¡Ahora entiendo todo! ¡Ahora todas estas putas cosas tienen sentido! Gracias por hacerme daño, de verdad. Gracias de corazón. Ahora sé la clase de persona que eres. Nunca pensé que podrías hacerme esto. ¿Sabes? Cuándo te conocí hace siete años, sabía que eras de fiar, pensé que podría confiar en ti las veces que quisiese porque de verdad eras una buena persona. -Ríe irónicamente. -El día que te conocí al instante algo se despertó dentro de mí. Una sensación que nunca había presenciado. Poco a poco, cada día que pasaba, cada semana... me iba enamorando poco a poco de ti. ¡Y me daba cuenta! ¡Me daba cuenta de lo mal que estaba eso! ¡Sabía que tu estabas enamorado de ___ y ella de ti! Pero... los dos eráis tan tontos que ni sabíais lo que sentiaís mutuamente! Ella se iba de Granada, y yo te lo dije. Sabía que ambos os necesitabáis los unos a los otros. Lo sabía. Lo sabía perfectamente. Tú fuiste a por ella rápidamente. Pero... ¿Sabes? Por tu culpa perdí a mi mejor amiga. ¡A mi mejor amiga! Te odiaba. Pero... también... también te amaba. Cuándo fui a visitarla al hospital, su madre tampoco me dejó entrar a verla. Sabía que le contaría algo sobre vuestra relación. Ahí supe que por tu culpa, la había perdido. No quería. Mi cabeza y una parte de mi corazón me decía que no me acercara a ti, porque sabía que estabas enamorado de ella locamente. -Ríe. -Pero me acerqué a ti. Mi corazón lo pedía a gritos. Poco a poco fui cogiendote más cariño del que te tenía. Sabía que estaba mal. Sabía que seguías enamorado de ella. -Mira al suelo para luego volver a mirarme. -Y sí que estabas enamorado, sí... Cada vez que iba a tu casa para intentar que sonrieras, te encontraba llorando por ella. No te cansabas de llorar. Poco a poco, día tras día, mes tras mes, logré que pudieras dejar de llorar. -Suspira. -Pero luego me quedaba lo peor. -Me mira a los ojos y yo intento acercarme a ella, pero esta se aleja más. -Luego me quedaba lo peor. -Suspira de nuevo. -Intentar que te desenamoraras de ella. Sabía que ese segundo paso era el peor. ¿Qué digo el peor...? Era el imposible. ¡Tú no podías desenamorarte de ella! ¡Eso era imposible! Simplemente imposible. Pero... después de dos años o más, logré o pensé que lo había logrado. ¡Pensaba que te habías desenamorado de ella! Pero... que ciega estaba. -Ríe. -Obviamente no te habías desenamorado de ella. Lo intentabas. Solamente lo intentabas. No lo conseguías. -Coge aire. -Un mes después de que ''consiguiera'' desenamorarte de ella, conseguí que quisieras una relación con alguien. Solamente para que olvidaras más a ___. Te llevé a una fiesta dónde según tú, encontrarías a la chica ideal con la que estarías hasta que te murieras. Yo fui. Solamente con la esperanza, de que te dieras cuenta de que estaba locamente enamorada de ti. Y sí, creo que te diste cuenta. -Ríe. -Llevabas unas cuantas copas de más. Pero a mí me daba igual. Yo no había tomado NADA. Solamente para que te controlaras y no hicieses ninguna estupidez. Tú me empezaste a besar, y yo, intenté apartarte de mí porque sabía que estaba mal. Era cómo si me estuviese aprovechando de ti. Pero... cómo una tonta, acepté porque no podía decirte que no. No podía decirle al amor de mi vida que no. Al día siguiente, no nos hablamos. Ni a la semana siguiente. Pero al octavo día no pude más y me presenté en tu casa. Tú dijiste que ese día estabas dispuesto a encontrar al amor de tu vida. Y recuerdo qué también me dijiste que el ''amor de tu vida'' lo habías encontrado en esa fiesta. Aunque lo conocías desde hacía dos años o más. Yo pensé que no te vigilé lo bastante y encontraste a alguien. Pero una vez te dije ''felicidades'' me besaste. Yo estaba realmente nerviosa y ansiosa de que ese beso llegara. Y llegó. Sí. No podía estar más feliz de que hubiese llegado. -Suspira y cierra los ojos, para luego abrirlos con más lágrimas en los ojos. -Pero solamente era un beso lleno de mentiras. 

***

¡Cómo se ha liado...! ¡Siento subir tan tarde, pero he pasado todo el día fuera de casa y no he podido subir antes!
Hasta el domingo.
¡Besos! ♥

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